La cantante cerró un contrato con Primary Wave para vender los derechos de su catálogo, en una operación que podría alcanzar los 200 millones de dólares y que marca uno de los movimientos más importantes de su carrera reciente.
Britney Spears acaba de protagonizar uno de los acuerdos más significativos de su trayectoria musical. La artista estadounidense firmó un contrato para vender los derechos de su extenso catálogo a Primary Wave, una de las editoras más influyentes del mercado. Aunque los documentos legales no detallan públicamente la cifra exacta, fuentes cercanas califican la operación como un “deal histórico”.
El monto del acuerdo no fue confirmado oficialmente, pero trascendió que podría acercarse a los 200 millones de dólares, una cifra comparable a la que Justin Bieber obtuvo cuando vendió su catálogo. De concretarse en ese rango, se trataría de una de las transacciones más relevantes protagonizadas por una artista femenina en los últimos años, consolidando el valor comercial del legado de la llamada “Princesa del Pop”.
Según consta en la documentación, Britney —actualmente representada por su mánager Cade Hudson— transfirió su participación de propiedad del catálogo a Primary Wave. La operación incluye algunos de los mayores éxitos de su carrera, canciones que definieron el pop de finales de los noventa y los primeros años del siglo XXI y que continúan generando ingresos constantes en plataformas digitales y licencias audiovisuales.
Entre los temas contemplados en el acuerdo figuran clásicos como “…Baby One More Time”, “Oops! I Did It Again”, “Toxic”, “Gimme More”, “Circus”, “Stronger”, “Lucky”, “I’m a Slave 4 U”, “Womanizer” y “Till the World Ends”. Estas canciones no solo dominaron rankings en su momento, sino que siguen siendo piezas clave dentro del repertorio global del pop.
Personas del entorno de la cantante aseguran que Spears se siente satisfecha con la decisión y que atraviesa un momento personal más estable. Tras años de conflictos legales y fuerte exposición mediática, la artista estaría celebrando el cierre del acuerdo compartiendo tiempo con sus hijos y enfocándose en una etapa más tranquila de su vida.
Con esta operación, Britney Spears se suma a una lista cada vez más amplia de figuras que han optado por vender sus catálogos musicales. Nombres como Bruce Springsteen, Bob Dylan, Paul Simon, Neil Young, Shakira, KISS, Sting, Phil Collins y Stevie Nicks también tomaron decisiones similares en un mercado que hoy considera los derechos musicales como inversiones sólidas y de largo plazo. Hasta el momento, ni Spears ni Primary Wave emitieron declaraciones oficiales sobre los detalles finales del trato.
