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“Narciso”: música, deseo y represión en el Paraguay de los años 50

El esperado estreno de Narciso en Paraguay ya genera gran expectativa, consolidándose como uno de los lanzamientos más importantes del año y despertando interés por su mirada profunda sobre la historia, la identidad y las tensiones sociales del país.

“Narciso”, la más reciente obra del director paraguayo Marcelo Martinessi, se presenta como una propuesta cinematográfica que trasciende el relato policial para convertirse en una reflexión sobre una época. Ambientada en Asunción en 1959, la película toma como punto de partida un hecho real, utilizando el crimen como disparador para explorar un contexto social donde el control iba mucho más allá de lo político.

En ese escenario emerge la figura de Narciso Arévalos, interpretado por Dino Romero, un joven cantante que introduce el rock and roll en una sociedad que aún vivía culturalmente limitada. Su presencia no solo representa una innovación musical, sino también una ruptura generacional que, en medio de un régimen autoritario, se percibe como una amenaza.

La historia se desplaza así desde el caso policial hacia una mirada más amplia sobre el clima social que permitió que ese hecho ocurriera. En los años cincuenta, el rock simbolizaba juventud, libertad y cambio, pero en Paraguay esa energía se enfrentaba a un sistema que vigilaba no solo las ideas, sino también los cuerpos, las costumbres y las formas de expresión.

El personaje de Narciso encarna esa tensión constante entre libertad y represión. Su impacto en la radio, espacio conducido por Manuel Bermúdez junto a su esposa Elvira, genera tanto fascinación como incomodidad. En ese contexto, el deseo —en todas sus formas— se convierte en un elemento peligroso cuando desafía lo establecido.

Martinessi construye esta narrativa a partir de un juego sutil entre realidad y representación. Los espacios como la cabina de radio, el estudio de grabación o el escenario funcionan como capas de memoria fragmentada, donde los silencios, las miradas y la atmósfera cargada sugieren más de lo que muestran, reforzando la idea de un sistema que castiga la diferencia.

El film también propone un lenguaje visual y narrativo que apuesta por la sugerencia antes que por el impacto directo. Elementos como el radioteatro de Drácula y los climas densos contribuyen a crear una sensación constante de vigilancia y opresión, donde cada gesto parece estar condicionado por una fuerza invisible.

Tras el reconocimiento internacional de “Las Herederas”, Martinessi vuelve a posicionarse como una de las voces más importantes del cine paraguayo contemporáneo. El estreno de “Narciso” en la sección Panorama del Festival Internacional de Cine de Berlín 2026 refuerza esa proyección global y confirma el interés por historias que abordan la memoria colectiva desde una mirada crítica.

Con un elenco que incluye a Nahuel Pérez Biscayart junto a actores paraguayos, la película apuesta por interpretaciones contenidas que transmiten tensión y profundidad emocional. Más que grandes explosiones dramáticas, la obra propone una experiencia sensorial donde el espectador se enfrenta al peso silencioso de una época marcada por el control.

En Paraguay, el estreno de Narciso en cines locales genera una expectativa cada vez mayor, especialmente entre el público que sigue de cerca el crecimiento del cine nacional. El regreso de Marcelo Martinessi, tras el impacto internacional de sus trabajos anteriores, sumado a la temática profunda y provocadora de la película, posiciona a este lanzamiento como uno de los más importantes del año. Se espera que el film no solo convoque a los amantes del cine, sino también a quienes buscan historias que interpelen la memoria y la identidad del país desde una mirada distinta.

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