La tetracampeona del mundo volvió a fallar en la repesca y se despidió del Mundial 2026 tras caer en penales ante Bosnia.
Italia volvió a protagonizar uno de los golpes más duros del fútbol mundial al quedarse fuera de la Copa del Mundo por tercera edición consecutiva. La Azzurra cayó ante Bosnia y Herzegovina en una dramática definición por penales, luego de empatar 1-1 en un partido cargado de tensión, errores y momentos límite.
El encuentro parecía encaminarse favorablemente para Italia, que logró ponerse en ventaja en el primer tiempo gracias a un gol de Moise Kean. En ese tramo inicial, el equipo mostró una versión más suelta y confiada, aprovechando errores del rival y generando situaciones claras que lo posicionaban mejor en el partido.
Sin embargo, todo cambió a partir del minuto 41, cuando Alessandro Bastoni fue expulsado tras una entrada a destiempo. A partir de ese momento, el equipo italiano quedó condicionado y obligado a resistir durante gran parte del encuentro con un jugador menos, cediendo terreno ante un rival que creció con el correr de los minutos.
Bosnia aprovechó el desgaste y la superioridad numérica para inclinar la cancha, generando un asedio constante sobre el arco defendido por Gianluigi Donnarumma, que tuvo intervenciones clave para sostener el resultado durante varios pasajes del partido. Aun así, la presión terminó dando frutos.
A pocos minutos del final, Bosnia logró el empate tras una jugada que terminó en un rebote dentro del área, desatando la euforia local y dejando a Italia al borde de una nueva frustración. El partido se estiró a la prórroga, donde el equipo italiano volvió a sufrir, aunque también tuvo algunas oportunidades para evitar el desenlace.

Finalmente, la definición desde los doce pasos terminó condenando a la Azzurra. Los errores en la tanda, sumados a la efectividad del conjunto balcánico, sellaron la eliminación de un equipo que vuelve a quedarse fuera del máximo escenario del fútbol mundial.
El golpe es profundo para una selección que supo dominar el fútbol global, pero que en los últimos años no logra encontrar estabilidad ni resultados en momentos decisivos. La ausencia en tres Mundiales consecutivos confirma una crisis que ya no puede considerarse pasajera.
Mientras Bosnia celebra una clasificación histórica, Italia deberá replantearse su futuro y reconstruir un proyecto que le permita volver a competir al nivel que su historia exige.
