De un pequeño almacén familiar en el centro de Asunción a una empresa importadora con más de 200 colaboradores, Módiga celebra 101 años de trayectoria con una renovada identidad de marca y una apuesta por la modernización. La compañía inicia una nueva etapa enfocada en la innovación, la eficiencia logística y el fortalecimiento de su presencia en el mercado paraguayo, sin abandonar los valores que acompañaron su crecimiento durante más de un siglo.

Pocas empresas pueden contar su historia a través de más de cien años de transformaciones económicas, sociales y comerciales: Módiga celebra su aniversario número 101 reafirmando su lugar dentro del sector importador paraguayo y presentando una nueva identidad corporativa que busca reflejar la evolución de una compañía que nació como un emprendimiento familiar y hoy genera más de 200 empleos, con un impacto directo en más de 500 personas.
La historia comenzó en 1925, cuando Carmelo Módiga y Nunciata Turtola, un matrimonio italiano que llegó a Paraguay buscando nuevas oportunidades, decidió abrir un pequeño almacén sobre la calle Ayolas, en pleno centro de Asunción. El establecimiento, conocido como Casa Módiga, ofrecía inicialmente productos e ingredientes europeos a las comunidades de inmigrantes, respondiendo a una necesidad concreta de quienes buscaban mantener sus costumbres gastronómicas lejos de su país de origen.
Con el paso de los años, aquel negocio comenzó a transformarse. La segunda generación familiar, representada por Josefina Módiga y su esposo Atilio Seppe, impulsó una de las primeras grandes innovaciones de la compañía: la transición del almacén tradicional hacia un modelo de autoservicio. Esta decisión modificó la experiencia de compra, permitiendo que los consumidores eligieran directamente los productos que deseaban adquirir, una modalidad que posteriormente se convertiría en parte habitual del comercio.



La visión empresarial de Atilio Seppe también permitió ampliar los horizontes del negocio mediante la incorporación de productos importados y la representación de marcas internacionales. Entre ellas figuraron Moët Chandon, de Francia, y Viña Undurraga, de Chile, dando inicio a una etapa en la que Módiga comenzó a consolidarse como importadora y distribuidora. Durante las décadas siguientes, la empresa expandió sus operaciones, alcanzando alrededor de 150 puntos en distintas localidades del país durante los años 70 e incorporando procesos informatizados entre las décadas de 1980 y 1990.
El crecimiento también estuvo acompañado por una transformación en la gestión interna. Con la llegada de nuevas generaciones, la compañía comenzó a fortalecer su estructura organizacional, incorporando herramientas de análisis, planificación y desarrollo profesional. En 2020 se conformó su junta directiva, impulsando una etapa orientada a la profesionalización y a una administración estratégica del negocio, mientras que en 2021 nació Módiga Conecta, un espacio dedicado a la formación y capacitación de sus colaboradores.
Para Liz Ramírez, miembro del Directorio, la continuidad de la empresa responde a una combinación de valores heredados y capacidad de adaptación. “Lo que veo en Módiga es que la vocación y la pasión se heredaron directamente, son innatas, pero, además cada generación aportó su propia mirada, esa deber ser la explicación de cómo una empresa puede llegar así de robusta a los 101 años”, expresó, destacando el aporte de quienes fueron construyendo las distintas etapas de la organización.

En este contexto, 2026 representa un nuevo punto de inflexión para Módiga. La empresa trasladó sus oficinas corporativas a Distrito Perseverancia, mientras continúa ampliando su operación logística en Puerto Fénix. Estas decisiones forman parte de una estrategia que busca mejorar la eficiencia operativa, optimizar los tiempos de entrega y fortalecer los canales de distribución, acompañando las nuevas exigencias del mercado nacional.
La transformación también se refleja en una renovada identidad de marca, desarrollada bajo el propósito de “Acercar marcas y productos a la vida de las personas, creando valor para crecer juntos”.
Con este concepto, la compañía busca proyectar una imagen más dinámica y cercana, manteniendo como pilares la honestidad, la ética, la coherencia y el compromiso que, según destaca, forman parte de su cultura empresarial desde sus orígenes.

Otro de los aspectos centrales de esta nueva etapa es el protagonismo de las personas dentro de la organización. Pedro Gauto, miembro del Directorio y exgerente general, destacó la importancia de escuchar y desarrollar las ideas de los colaboradores, promoviendo una cultura en la que los equipos puedan asumir responsabilidades y participar activamente en la evolución del negocio. Esta filosofía acompaña la incorporación de nuevas herramientas de gestión, el análisis de tendencias de consumo y la identificación de oportunidades comerciales.
Con más de un siglo de recorrido, Módiga proyecta sus próximos desafíos hacia la incorporación de nuevas marcas, la expansión logística y el fortalecimiento de su red de distribución en Paraguay. Su historia refleja la transformación de un comercio familiar en una estructura empresarial que continúa adaptándose a los cambios del mercado, mientras busca preservar los principios que marcaron sus comienzos.
A 101 años de la apertura de aquel almacén sobre la calle Ayolas, Módiga inicia un nuevo capítulo con la mirada puesta en el futuro. La compañía apuesta por combinar la experiencia acumulada durante generaciones con nuevas capacidades, tecnología y una cultura organizacional renovada, bajo una premisa que resume su trayectoria: evolucionar sin perder su esencia.