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Paraguay apuesta a su identidad para volver al Mundial

Gustavo Alfaro apela al espíritu histórico del pueblo paraguayo y afirma que la Albirroja va a requerir de sacrificio, garra y humildad para alcanzar el sueño de volver a la Copa del Mundo.

En un momento clave de las Eliminatorias Sudamericanas, el seleccionador nacional Gustavo Alfaro volvió a mostrar su conexión profunda con el sentir paraguayo. En conferencia de prensa desde la concentración en Ypané, el técnico argentino no habló solo de fútbol: habló de historia, de sacrificio y de identidad.

Consciente de la dificultad del camino, Alfaro recordó que Paraguay carga una mochila de 16 años sin clasificar a un Mundial, y que el peso de cada ausencia se siente. Pero en vez de huir del desafío, pidió al país y al equipo hacer lo que mejor saben hacer: resistir.

“¿Y al pueblo paraguayo le voy a hablar de sacrificio? Si hay algo que hizo el pueblo a lo largo de su historia fue resistir. Y hoy la selección es eso. Más que nunca, debemos resistir”, sostuvo.

La Albirroja, en zona de clasificación y con el alma en la cancha

El mensaje no podría llegar en mejor momento. Paraguay, con Gustavo Alfaro al mando, se encuentra en zona de clasificación al Mundial 2026 y viene de conseguir una victoria vital frente a Chile. El equipo no brilla en cada partido, pero compensa con corazón, compromiso y una defensa sólida que hace recordar a la mejor versión de la Albirroja.

“Cada partido nos cuesta muchísimo, pero lo sacamos adelante porque tenemos jugadores a quienes no les cabe el corazón en el pecho”, expresó con emoción el DT.

Triunfos que no marean, pero sí impulsan

Alfaro dejó en claro que las victorias son importantes, pero no significan que el trabajo esté hecho.

“¿Para qué sirven los triunfos? Para tomar confianza y reafirmar nuestras convicciones. Nada más. Todavía nos falta muchísimo”, remarcó.

Consciente del entusiasmo que se vive fuera de la cancha, el técnico pidió calma y humildad:

“Si yo me creo todo lo que se dice, lo más probable es que me peguen un cachetazo y me tiren al piso. Proverbio chino, muchachos: todo clavo que sobresale, recibe un martillazo.”

La identidad como motor

Desde que llegó, Alfaro dijo que su intención era recuperar el ADN paraguayo: garra, solidez, respeto.
Hoy, esa visión empieza a tomar forma. Con un equipo que combina talento, recambio y determinación, Paraguay vuelve a ser un rival temido y respetado, como en los mejores tiempos.

“Demostramos que somos un equipo complejo, con talento, fortalezas y recambios. Pero también tenemos nuestro costado vulnerable. Por eso, mantener los pies sobre la tierra es clave.”

Un pueblo que resiste, una selección que no se rinde

Paraguay no es favorito, y Alfaro no quiere que lo sea. Prefiere que su equipo siga en silencio, con perfil bajo, construyendo paso a paso un sueño que ya se empieza a ver cerca.

Con cada partido, la Albirroja no solo pelea puntos, pelea contra el peso del pasado, contra la presión de la historia y por una ilusión que une a todo un país.

Y si hay algo que Paraguay sabe hacer, es resistir. Y cuando un equipo juega con el corazón de su gente, todo es posible.

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