Lionel Messi cerró su historia con la Selección Argentina de la única manera posible: siendo protagonista. Ante más de 80.000 personas en el Monumental, el capitán aportó un gol y dos asistencias en la victoria 3-0 frente a Benín y puso fin, entre lágrimas y una ovación inolvidable, a más de dos décadas vistiendo la Albiceleste.

El fútbol argentino vivió una de esas noches destinadas a permanecer en la memoria. Lionel Messi disputó este martes su partido número 208 y último con la selección, rodeado por su familia y por un Monumental repleto que acudió para despedir a su máximo referente.
La emoción apareció incluso antes de que comenzara a rodar la pelota. Messi lloró durante la entonación del himno argentino y había hecho lo mismo durante el trayecto en autobús hacia el estadio. Ingresó al campo acompañado por sus tres hijos y, antes del pitazo inicial, una gigantesca camiseta número 10 con la palabra “Gracias” fue desplegada sobre el césped.
Pero cuando comenzó el partido apareció nuevamente el competidor. Después de un primer tiempo sin goles, el capitán asistió a Nicolás Otamendi a los 48 minutos para abrir el marcador. El defensor también disputaba su último encuentro con la selección.
Doce minutos después llegó otra pincelada del 10. Messi habilitó a Nicolás Paz, quien convirtió el 2-0. Con esas dos asistencias, el rosarino elevó a 70 su récord como máximo asistidor de la Selección Argentina.
Todavía faltaba su propio gol. A los 70 minutos, Messi convirtió de penal el tercero de la noche y llevó su registro definitivo con la Albiceleste a 126 goles en 208 partidos, cerrando sus estadísticas internacionales con otra actuación determinante.
Entonces los números dejaron paso definitivamente a las emociones. “Fue un orgullo muy grande para mí defender esta camiseta”, expresó Messi durante su discurso sobre el campo. Y resumió lo que significaba aquel momento con una frase contundente: “Es el día más triste de toda mi carrera”.
También se quebró Lionel Scaloni. “Estaba triste, porque se va un futbolista irrepetible”, expresó el seleccionador, quien destacó el enorme legado que deja el capitán después de una trayectoria que tuvo su punto culminante con la conquista del Mundial de Catar 2022.
Fuegos artificiales, lágrimas y una ovación de más de 80.000 personas acompañaron el último capítulo. Messi dijo adiós a Argentina con un gol, dos asistencias y una victoria 3-0, pero sobre todo con el reconocimiento de un estadio entero a una historia de más de dos décadas que cambió para siempre a la Albiceleste.