Un paraguayo compartió en redes sociales su visita a uno de los lugares más emblemáticos del cine navideño: la famosa casa de “Mi pobre angelito”, en Estados Unidos. El viajero llegó hasta la vivienda que se hizo mundialmente conocida gracias a la película protagonizada por Macaulay Culkin y llevó consigo una tradición infaltable de nuestro país: el tereré.
Hay lugares que, aunque nunca hayamos visitado, sentimos que conocemos de toda la vida. Uno de ellos es la casa de Kevin McCallister, el travieso protagonista de Mi pobre angelito, que se convirtió en uno de los escenarios más reconocibles del cine gracias al clásico navideño de 1990.
Esta vez, un paraguayo decidió conocerla personalmente y compartir su experiencia en redes sociales, mostrando que las costumbres nacionales pueden acompañarnos incluso hasta los rincones más famosos del mundo.
El viajero llegó hasta la icónica residencia ubicada en Winnetka, Illinois, en las afueras de Chicago, donde se filmaron las escenas exteriores de la casa de la familia McCallister.
La visita tuvo un detalle muy nuestro: el infaltable tereré, una tradición que el compatriota llevó consigo durante su recorrido por Estados Unidos y que convirtió su paso por el lugar en una postal con identidad paraguaya.
“Tocó visitar uno de esos lugares que vimos mil veces en la televisión: la famosa casa de Mi pobre angelito”, expresó en la publicación que compartió con sus seguidores.
Y agregó, destacando el acompañamiento de una de nuestras costumbres más queridas: “Y como buen paraguayo, no podía faltar el tereré en la mano. ¡Llevando nuestras costumbres a cada rincón del camino!”.

La vivienda alcanzó fama internacional con el estreno de la película protagonizada por Macaulay Culkin, cuya historia sigue a un niño que accidentalmente queda solo en su casa durante las fiestas y debe defenderla de dos ladrones utilizando una serie de ingeniosas trampas.
Con el paso de los años, la residencia se convirtió en un atractivo para fanáticos de distintas partes del mundo que desean fotografiarse frente al escenario donde transcurrió buena parte de la historia.
La publicación del viajero paraguayo también llega cuando comienza a acercarse la temporada navideña, una época en la que Mi pobre angelito vuelve a ocupar un lugar especial en los hogares de muchas familias.
Entre nostalgia cinematográfica, espíritu viajero y un buen tereré, el compatriota dejó una postal que combina dos mundos: uno de los escenarios más recordados de Hollywood y una de las tradiciones más representativas del Paraguay.