El Decano igualó ante Ameliano y, gracias a la caída de Cerro, aseguró el título de manera anticipada en una jornada cargada de tensión y emoción.

El equipo dirigido por Pablo “Vitamina” Sánchez llegó a 43 puntos y sacó una ventaja definitiva en la tabla, suficiente para asegurar el campeonato a falta de tres fechas. Más allá del empate, el objetivo estaba claro: sostener la diferencia y esperar el resultado clave que terminó inclinando la balanza a su favor.
El partido en el Defensores del Chaco no fue sencillo. Ameliano comenzó mejor, presionando alto y complicando la salida del Decano. Olimpia tardó en acomodarse, aunque logró generar algunas aproximaciones, especialmente con intentos de media distancia que no encontraron destino de gol.
El golpe llegó primero para el Franjeado, cuando Elvio Vera aprovechó una desatención en mitad de cancha para abrir el marcador con una definición contundente. El tanto obligó a Olimpia a reaccionar, aunque le costó encontrar claridad en los metros finales durante gran parte del primer tiempo.

En la segunda mitad, el equipo mostró otra actitud. Con mayor insistencia, logró generar peligro hasta que una jugada revisada por el VAR derivó en un penal que Alejandro Silva transformó en el empate, un gol que empezó a encender la ilusión en las tribunas.
Mientras tanto, las miradas también estaban puestas en lo que ocurría en Barrio Obrero. La caída de Cerro Porteño fue el factor determinante que terminó desatando la celebración, aunque durante gran parte del encuentro la tensión se sintió en cada rincón del estadio.

El pitazo final liberó todo. Jugadores, cuerpo técnico e hinchas celebraron una nueva consagración que reafirma el peso histórico de Olimpia en el fútbol paraguayo.
El Decano vuelve a lo más alto, suma otra estrella a su escudo y confirma, una vez más, por qué es el verdadero Rey de Copas.
