La actriz británica sorprendió con una transformación física total que alimenta los rumores sobre su protagonismo en la futura serie de Tomb Raider.

Todo parece indicar que Sophie Turner está lista para ponerse las botas, la pistola y el temple de acero de Lara Croft, el icónico personaje de la saga Tomb Raider. Y aunque Amazon no ha hecho un anuncio oficial, la transformación física de la actriz encendió las alarmas (y la ilusión) de los fanáticos.
Desde hace tiempo se rumorea que Turner podría protagonizar una serie live action basada en la famosa arqueóloga de los videojuegos. Tras el paso de Alicia Vikander por el personaje en la película de 2018 —y con la cancelación de su secuela tras la pérdida de derechos por parte de MGM— el proyecto parecía desvanecido. Sin embargo, las recientes imágenes de Sophie luciendo un físico completamente distinto, enfocado en fuerza y agilidad, revivieron el entusiasmo y volvieron a poner su nombre en el centro del debate.
La actriz, conocida mundialmente por su papel como Sansa Stark en Game of Thrones, hoy luce casi irreconocible. De su figura estilizada y actitud contenida, pasó a un cuerpo trabajado, fuerte, con una actitud que muchos ya comparan con el espíritu aventurero de Lara Croft.
Aunque el proyecto aún no está confirmado públicamente por Amazon, la expectativa crece. Y si bien no hay certezas sobre si Turner efectivamente encabezará la serie, lo cierto es que la idea de verla liderando esta renovada etapa de la saga ya despierta pasiones. El público quiere más Tomb Raider, y Sophie parece más que dispuesta a abrirse camino entre ruinas, secretos y acción.
¿Estará a la altura del mito? ¿Le dará una nueva dimensión al personaje? El tiempo (y Amazon) lo dirán.