El ícono del reguetón presentó una moción judicial para disolver las sociedades que mantiene con Mireddys González, alegando diferencias irreconciliables.
El reconocido cantante puertorriqueño Daddy Yankee, cuyo nombre real es Ramón Ayala Rodríguez, tomó una decisión contundente en el ámbito legal y empresarial: solicitó formalmente al Tribunal de San Juan la disolución de varias corporaciones que mantiene en sociedad con su exesposa, Mireddys González.
La moción, presentada este miércoles, señala que entre ambas partes ya no existe una base de confianza ni canales adecuados de comunicación para continuar con las relaciones comerciales. En ese sentido, el equipo legal del artista explicó que el objetivo principal de esta medida es “concluir de manera ordenada y legal” todos los vínculos empresariales que aún los mantienen unidos, tras el fin de su relación sentimental.
Daddy Yankee y González compartieron no solo una larga historia personal —con más de 25 años de matrimonio—, sino también una estructura empresarial en común que fue clave en el desarrollo de su carrera artística. Mireddys fue una figura fundamental en la administración y manejo de las operaciones de Pina Records y El Cartel Records, entre otras marcas asociadas al éxito internacional del artista.
Esta acción legal llega poco tiempo después de que ambos anunciaran públicamente su separación, y pone fin a una etapa que abarcó tanto el plano personal como profesional. Aunque los detalles exactos de las entidades involucradas no fueron revelados en el comunicado oficial, se entiende que el alcance incluye compañías relacionadas a la música, licencias comerciales, imagen y distribución de contenidos.
Por ahora, se desconoce si Mireddys González presentará alguna objeción o moción paralela ante el tribunal. Lo que sí está claro es que Daddy Yankee está decidido a cerrar este capítulo de su vida y enfocar su energía en sus próximos proyectos personales y espirituales, especialmente tras su retiro de los escenarios anunciado en 2023.
La disolución de estas corporaciones podría marcar el punto final a una de las sociedades más emblemáticas del género urbano, al tiempo que redefine el legado empresarial del artista más influyente del reguetón.
