Con Alfaro al mando, la Albirroja demolió cada barrera del pasado: le ganó a Uruguay después de 18 años y se encuentra a un punto de oficialmente volver a la Copa del Mundo.
Paraguay está viviendo un renacer histórico en las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026.
Bajo la dirección de Gustavo Alfaro, la Albirroja no solo está invicta, sino que ha hecho lo impensado: romper con todas las rachas negativas que la venían persiguiendo desde hace más de una década.
Este jueves, la Selección Paraguaya escribió un nuevo capítulo dorado en su historia reciente al vencer con autoridad a Uruguay por 2-0 en el Defensores del Chaco.
Matías Galarza y Julio Enciso fueron los autores de los goles que sellaron un triunfo inolvidable y que pusieron a Paraguay en zona de clasificación directa al Mundial, con 24 puntos y una campaña de ensueño.
Pero más allá del resultado, esta victoria representa el fin de una maldición: hacía 18 años que Paraguay no vencía a la Celeste en Eliminatorias. La última vez fue en 2007, con el inolvidable gol de Nelson Haedo tras asistencia de Salvador Cabañas.

Desde entonces, pasaron ocho enfrentamientos sin triunfos hasta que esta noche mágica en Sajonia rompió la sequía.
Y no fue la única: ya se le había ganado a Brasil después de 16 años, con aquel agónico 1-0 en septiembre de 2024 gracias a Diego Gómez. También se logró vencer a la campeona del mundo, Argentina, después de 15 años, con una chilena inolvidable de Sanabria y un cabezazo demoledor de Alderete.
Como si fuera poco, Paraguay volvió a sumar puntos en la altura de Bolivia tras 24 años, empatando 2-2 en El Alto, más arriba aún que La Paz.
Esta es una Albirroja distinta. Combativa, solidaria, inteligente y letal. Para esta selección no hay imposibles.
Un equipo con identidad, garra y goles
El equipo de Gustavo Alfaro mostró carácter y estrategia desde el primer minuto frente a Uruguay. Tras un inicio parejo, la presión alta y el juego colectivo dieron frutos: a los 13 minutos, una gran jugada entre Enciso y Sanabria terminó en un balón suelto en el área que Matías Galarza no desaprovechó. Fue el primer golpe. Después, Paraguay no soltó el control.
En el segundo tiempo, la defensa guaraní neutralizó cada intento uruguayo. Gatito Fernández respondió bien a los remates de media distancia, y la zaga encabezada por Gustavo Gómez impuso respeto. Y cuando el partido pedía definición, apareció Julio Enciso. El joven delantero provocó un penal con su velocidad y sangre caliente, y él mismo lo cambió por gol con clase y decisión.
“Este equipo tiene determinación”, lo había dicho Alfaro. Y se nota. La Albirroja no solo juega, transmite. Sus futbolistas no solo corren, creen.

A un paso del Mundial
Con esta victoria, Paraguay suma 24 puntos y se ubica en la tercera posición de las Eliminatorias, igualado con Ecuador. El equipo no solo ganó los cinco partidos que disputó como local en esta etapa, sino que también rescató puntos valiosos en escenarios complicados como Barranquilla y El Alto.
La próxima parada será el martes ante Brasil, en São Paulo, en un partido que podría confirmar el pase al Mundial. La ilusión está más viva que nunca.
La era Alfaro ya dejó de ser promesa. Es presente, es realidad. Paraguay tumbó gigantes, desterró fantasmas y se reconcilió con su esencia.
Y como gritó todo un país esta noche en Sajonia:
¡Vamos Paraguay, carajo!
