Con una estética nostálgica y artesanal, Disney y Pixar anuncian “Gatto”, su próxima película ambientada en Venecia, que marcará el regreso al arte pintado a mano.
Después de décadas dominando la animación por computadora, Pixar se anima a un nuevo desafío artístico y emocional: “Gatto”, su primera película realizada con animación pintada a mano, que llegará a los cines en 2027. El anuncio fue confirmado por el propio estudio, que apuesta por una obra visualmente distinta, cálida y cargada de sensibilidad.
Dirigida por Enrico Casarosa —el cineasta italiano detrás de “Luca”—, “Gatto” se ambienta en la romántica y misteriosa ciudad de Venecia. La historia sigue a Nero, un gato negro apasionado por la música clásica, que se ve arrastrado al submundo secreto de los gatos venecianos. En su viaje conoce a Maya, una joven artista callejera con un espíritu libre y un talento especial para transformar las paredes en arte.
La gran novedad de “Gatto” no solo está en su argumento lleno de corazón, sino también en su técnica. Pixar deja de lado el CGI al que nos tiene acostumbrados para apostar por una animación pintada a mano que busca capturar la belleza efímera de un cuento ilustrado. El resultado promete ser una mezcla única entre lo clásico y lo moderno, evocando la emoción de las películas de antaño con el sello de calidad de Pixar.

“Queremos que el público sienta que está hojeando un libro de arte en movimiento”, adelantaron desde el estudio. Esta decisión representa una jugada audaz en una industria cada vez más automatizada, pero también un homenaje a las raíces del cine animado y a la conexión íntima entre historia, dibujo y emoción.
La película también promete una fuerte carga musical, con una banda sonora que acompañará cada escena como si se tratara de una ópera visual. Todo indica que “Gatto” buscará hacer historia no solo por su forma, sino por su fondo: una oda a la amistad, el arte y la conexión humana (y felina) en una ciudad donde la fantasía parece real.
“Gatto” llegará a los cines en 2027 y ya se perfila como una de las producciones más esperadas del estudio, no solo por su historia, sino porque marca un punto de inflexión artístico para Pixar y Disney.
