El Senado lo declaró oficialmente como símbolo culinario del país y busca que sea reconocido como patrimonio cultural.
El soyo, uno de los platos más tradicionales y queridos de la cocina paraguaya, fue declarado alimento nacional por la Cámara de Senadores el pasado 11 de junio. A través de la Declaración N.° 294, los legisladores no solo reconocieron su valor gastronómico, sino que también resaltaron la importancia de su elaboración artesanal, que incluye el uso del tradicional mortero para pisar la carne.
Con esta resolución, el Senado también solicitó a la Secretaría Nacional de Cultura que el soyo —conocido en guaraní como so’o josopy, que significa carne pisada— sea declarado patrimonio cultural del país, junto con la cecina, o carne de res secada al sol, otra preparación ancestral muy arraigada en la gastronomía del interior del Paraguay.
Más allá de su sabor único y su popularidad en todos los rincones del país, el soyo representa un vínculo con la identidad paraguaya y sus raíces campesinas. Elaborado con ingredientes simples como carne, ajo, cebolla, locote, orégano y un toque de harina de maíz o arroz para espesar, este caldo espeso ha sido durante generaciones el alimento de muchas familias en jornadas frías, celebraciones comunitarias o mesas cotidianas.
El reconocimiento oficial del soyo como alimento nacional marca un paso importante hacia la valorización de la cocina paraguaya como parte fundamental del patrimonio cultural intangible. Ahora, con esta iniciativa parlamentaria, se espera que el siguiente paso sea el respaldo institucional por parte de la SNC, que consolidaría al soyo como símbolo de la identidad culinaria del país.
