El delantero del Liverpool y su hermano André fallecieron en un trágico siniestro vial. El fútbol portugués y el mundo entero lloran su partida.
Una noticia estremecedora sacudió al mundo del deporte este jueves: Diogo Jota, delantero del Liverpool e internacional con la selección portuguesa, falleció en un accidente automovilístico en España. El hecho ocurrió en la madrugada, cerca de la ciudad de Zamora, cuando el vehículo en el que viajaba junto a su hermano André —también futbolista— se salió de la vía y se incendió.
Según la Guardia Civil, el siniestro se produjo cerca de las 00:30 en la autovía de Castilla y León. Las primeras investigaciones apuntan a que un reventón de neumático provocó la pérdida de control del automóvil mientras realizaban un adelantamiento. Ambos ocupantes murieron calcinados antes de que los servicios de emergencia pudieran asistirlos.
Diogo Jota tenía 28 años y desde su llegada al Liverpool en 2020 se convirtió en pieza clave del conjunto inglés, siendo parte fundamental en títulos y momentos inolvidables para los Reds. Hace apenas unos días, había compartido imágenes de su boda, celebrada el 22 de junio, con un emotivo mensaje en redes sociales. Hoy, su repentina partida deja un vacío enorme en el club, en la selección portuguesa y en todos los fanáticos que lo vieron brillar.
Las reacciones no tardaron en llegar. La Federación Portuguesa de Fútbol lamentó profundamente el hecho, destacando su legado como jugador y ser humano. “Además de ser un fantástico futbolista, era una persona extraordinaria, respetada por todos”, expresaron. Cristiano Ronaldo, visiblemente afectado, también dedicó unas palabras: “No tiene sentido. Justo ahora nos veíamos en la selección, justo ahora te casaste. Sé que siempre estarás con ellos. Q.E.P.D. Diogo y André. Todos te vamos a extrañar”.
En medio del dolor, la UEFA accedió al pedido de la federación lusa de realizar un minuto de silencio antes del partido entre Portugal y España en la Euro femenina, como homenaje a los hermanos Jota.
La tristeza es inmensa. Diogo Jota no solo deja una huella imborrable en las canchas, sino también en los corazones de quienes lo admiraban. Su legado de entrega, pasión y humildad vivirá por siempre.
