La Albirroja empató sin goles ante Ecuador en el Defensores del Chaco y aseguró su clasificación a la Copa del Mundo 2026. La fiesta fue total en Asunción.
Paraguay vuelve a una Copa del Mundo después de 16 años y el país entero celebra. La Selección Paraguaya igualó 0-0 con Ecuador en un estadio Defensores del Chaco repleto y logró el punto que necesitaba para sellar su clasificación al Mundial Norteamérica 2026. La emoción fue incontenible al final del partido: jugadores, cuerpo técnico e hinchas celebraron una gesta largamente esperada.
Desde aquel 3 de julio de 2010, cuando Paraguay cayó con honor ante España en los cuartos de final de Sudáfrica, el sueño de regresar parecía al alcance de la mano. Sin embargo, el fútbol tuvo otros planes: quedaron atrás Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022 antes de que la Albirroja pudiera volver a levantarse y recuperar su lugar en la élite.
El proceso de Gustavo Alfaro fue clave para este resurgir. El entrenador argentino, que en la previa del partido se quebró al hablar de su conexión con el país, le devolvió orden, carácter y competitividad a un equipo que había perdido el rumbo. Con un proyecto serio y basado en la solidez defensiva, Paraguay volvió a ser ese rival duro que nadie quiere enfrentar.
El partido ante Ecuador fue una muestra de ese nuevo ADN. Paraguay priorizó el orden táctico y la seguridad en el fondo, con una dupla central de lujo: Gustavo Gómez y Omar Alderete blindaron la defensa, mientras que el arquero Roberto “Gatito” Fernández apenas tuvo trabajo. Juan José Cáceres fue otro de los puntos altos, completando un partido perfecto por el lateral.
En ataque, el más desequilibrante fue Ramón Sosa, que se transformó en el motor ofensivo del equipo ante la ausencia de Julio Enciso. El extremo de Maracaná tuvo la ocasión más clara del primer tiempo, pero el arquero ecuatoriano Hernán Galíndez evitó el gol que hubiera desatado la locura.
Otro momento destacado fue el debut como titular de Ronaldo Martínez, delantero de Platense, quien no dio una pelota por perdida y mostró su carácter en su primera experiencia con la Albirroja en Eliminatorias. Aunque no pudo convertir, dejó una grata impresión para el futuro.
El mediocampo fue escenario de una dura batalla. Andrés Cubas volvió a ser el motor del equipo, con despliegue, quite y hasta ambición ofensiva: en el complemento estrelló un remate en el travesaño que pudo haber cambiado la historia. Con el desgaste, Alfaro movió el banco y refrescó la zona para sostener el resultado que le daba la clasificación.
Ecuador tuvo pocas ocasiones y nunca encontró claridad en el último toque, lo que facilitó el plan de Paraguay de jugar con inteligencia los últimos minutos. Ambos equipos terminaron conformes con el empate, ya que el resultado aseguró su presencia en la Copa del Mundo para las dos selecciones.
El pitazo final de Raphael Claus desató la fiesta en el Defensores del Chaco. Los jugadores dieron la vuelta olímpica simbólica, los hinchas corearon al unísono y las calles de Asunción se tiñeron de rojo, blanco y azul. El país entero se unió en una celebración que recordó los mejores años de la Albirroja.
Paraguay vuelve a un Mundial con la ilusión renovada y con un equipo que promete dar pelea. La garra guaraní está de regreso en la cita máxima y, después de 16 años, el sueño vuelve a ser realidad.
