En 2025, millones de personas siguen poniendo en riesgo sus datos usando la contraseña más fácil de adivinar del mundo.
En pleno 2025, la contraseña más utilizada en internet sigue siendo “123456”. Sí, la misma combinación básica que cualquiera podría descifrar en segundos continúa liderando los rankings de claves más comunes, según informes recientes de Comparitech y NordPass. A pesar de los constantes avisos sobre seguridad digital, el hábito persiste y expone a millones de usuarios a riesgos evitables.
Lo alarmante no es solo el dato estadístico, sino lo que representa: seguimos protegiendo información personal, fotos privadas, correos electrónicos, redes sociales e incluso cuentas bancarias con una clave extremadamente vulnerable. Desde la empresa de ciberseguridad ESET lo explican de forma clara: usar “123456” como contraseña es como cerrar la puerta de tu casa con una traba de papel. Da una falsa sensación de seguridad, pero no protege nada.
Jóvenes, adultos y personas mayores repiten el mismo error, demostrando que la falta de conciencia en seguridad digital no distingue generaciones. Cambiar contraseñas débiles, usar combinaciones más complejas y activar la verificación en dos pasos ya no es una opción, sino una necesidad básica en la vida online actual.