El ícono de la NBA sorprendió al admitir que usa un perfil anónimo en Twitter para debatir y discutir con otros usuarios.

La figura de Michael Jordan volvió a generar impacto fuera de las canchas. Esta vez no fue por una hazaña deportiva ni por un negocio millonario, sino por una confesión inesperada: el exjugador admitió que tiene una cuenta secreta en Twitter desde la cual interactúa con otros usuarios.
Según relató, Jordan utiliza este perfil anónimo para debatir, intercambiar opiniones y, en algunos casos, discutir con personas que critican su carrera o expresan posturas contrarias. Lejos de la imagen pública que lo convirtió en una leyenda global, el exastro reconoció que disfruta participar sin que los demás sepan quién está del otro lado.
La confesión sorprendió a fanáticos y al mundo del deporte, ya que humaniza a una figura históricamente asociada al silencio, la competitividad extrema y el control absoluto de su imagen. En redes, Jordan se permite algo que rara vez mostró en público: responder, opinar y hasta polemizar.
Este costado menos conocido demuestra que incluso las máximas leyendas del deporte no están ajenas a la dinámica de las redes sociales. Michael Jordan, símbolo eterno de la NBA, también se engancha en las discusiones virtuales, aunque lo haga desde el más absoluto anonimato.