La actriz australiana y el músico neozelandés confirmaron su divorcio tras casi dos décadas de matrimonio. El proceso se llevó adelante de manera privada, consensuada y sin conflictos legales.

Nicole Kidman y Keith Urban decidieron poner fin a su matrimonio luego de casi 20 años juntos. La noticia fue confirmada por medios internacionales y rápidamente generó repercusión, no solo por la trayectoria de ambos, sino también por la forma discreta y ordenada en la que eligieron cerrar esta etapa de sus vidas.
Según la información trascendida, el divorcio fue presentado ante un tribunal del estado de Tennessee y se desarrolló bajo un acuerdo plenamente consensuado. Las partes lograron definir con antelación todos los aspectos económicos, patrimoniales y familiares, evitando disputas judiciales o exposiciones mediáticas innecesarias.
Aunque la demanda formal fue ingresada en octubre bajo la figura de “diferencias irreconciliables”, los términos del acuerdo ya habían sido cerrados semanas antes, específicamente el 6 de septiembre. Esto confirma que la separación fue resultado de un proceso reflexivo y planificado, lejos de decisiones impulsivas o conflictos de último momento.
En lo que respecta a su familia, ninguno de los dos solicitó manutención conyugal ni pensión alimenticia. Ambos acordaron mantener una división equilibrada de bienes y preservar la estabilidad de sus hijas, Sunday Rose (17) y Faith (14), priorizando su bienestar y privacidad por sobre cualquier exposición pública.
Tras casi dos décadas de relación, el cierre del matrimonio de Kidman y Urban llega marcado por el respeto mutuo y la madurez. Una historia que se despide sin escándalos, reflejando la misma elegancia con la que ambos construyeron su vínculo a lo largo de los años.