Un documento consular del siglo XX volvió a encender una de las discusiones más apasionadas del Río de la Plata. El hallazgo sostiene que Carlos Gardel nació en Uruguay y podría reescribir parte de su historia oficial.

Un certificado emitido por el Consulado de Uruguay en Buenos Aires indica que Gardel habría nacido el 11 de diciembre en territorio uruguayo, según revelaron investigadores de la Comisión Gardel Rioplatense. El documento fue publicado por el semanario Búsqueda y data de comienzos del siglo XX, lo que lo convierte en una pieza inédita dentro de un debate que lleva décadas enfrentando versiones entre Uruguay, Argentina y Francia.
De acuerdo con los especialistas, el certificado fue emitido bajo normativas vigentes en la época que permitían a personas sin documentación nacional formal inscribirse a través de consulados. En ese contexto, el propio Gardel habría iniciado el trámite y optado por registrarse con su nombre artístico, algo que era habitual en esos años y que hoy resulta clave para entender la validez del documento.
El productor musical e investigador Gustavo Colman explicó que fue el propio Gardel quien eligió los datos que figuran en el certificado, incluyendo su fecha de nacimiento y los nombres de sus padres, ambos ya fallecidos al momento del registro. Además, sostuvo que este documento tuvo plena validez legal y fue la base para otros papeles oficiales que el cantante utilizó durante su vida, incluido su pasaporte.
El hallazgo también reaviva una hipótesis fuerte dentro del mundo académico: que la identidad de Gardel pudo haber sido modificada o reinterpretada tras su muerte. “Hay que respetar la voluntad de Gardel”, remarcan los investigadores, señalando que fue el propio artista quien definió cómo y desde dónde quería ser reconocido públicamente.
Tras su aparición, el certificado fue autenticado notarialmente y ahora aguarda una validación oficial por parte del Estado uruguayo. Luego, será enviado a un organismo internacional para dejar constancia formal de su origen, un paso que podría sumar un nuevo capítulo —quizás decisivo— a uno de los mitos más grandes de la música popular rioplatense.