Meryl Streep reveló que la actriz logró influir en la producción para evitar ciertos estándares físicos en la nueva entrega de la icónica historia de moda.
Durante la preparación de la esperada secuela de El diablo viste a la moda, una decisión clave detrás de cámaras comenzó a marcar el tono del proyecto. Según reveló Meryl Streep, Anne Hathaway tuvo un rol activo en una conversación que terminó generando un cambio importante en la forma en que se representará el universo de la moda en la película.
Todo surgió a partir de una experiencia compartida entre ambas actrices durante la Semana de la Moda de Milán. Allí, según el relato de Streep, notaron con preocupación la presencia de modelos con una delgadez que consideraron alarmante, lo que abrió una reflexión sobre los estándares que la industria sigue reproduciendo.
A partir de esa inquietud, Hathaway decidió llevar el tema directamente a la producción. La actriz habló con los responsables del proyecto y planteó la necesidad de evitar que ese tipo de imagen se refleje en la película, buscando una representación más responsable y alineada con los debates actuales sobre diversidad corporal.
El planteo no quedó solo en una intención. Según lo contado por Streep, la intervención de Hathaway tuvo efecto y los productores asumieron el compromiso de no mostrar modelos con ese tipo de características en la película, marcando así una postura clara desde la narrativa del film.
Este gesto también evidencia un cambio en la industria del entretenimiento, donde cada vez más figuras influyentes utilizan su lugar para cuestionar ciertos estándares históricos y promover una mirada más inclusiva. En este caso, la secuela de una película emblemática dentro del mundo de la moda se convierte en escenario de ese debate.
La decisión adquiere aún más peso si se tiene en cuenta el impacto cultural que tuvo la primera entrega, una película que no solo retrató el detrás de escena de la moda, sino que también ayudó a instalar ciertos imaginarios sobre ese universo.

En este nuevo capítulo, todo indica que habrá una intención de actualizar ese enfoque, no solo desde la historia, sino también desde los valores que atraviesan la producción. La intervención de Hathaway aparece entonces como un punto de partida para construir una mirada distinta.
Más allá de la trama, el gesto deja una señal clara: incluso en industrias donde los estándares han sido históricamente rígidos, las decisiones individuales pueden generar cambios concretos que terminan impactando en la forma en que se cuentan las historias.