El histórico goleador decidió poner fin a su carrera profesional a los 42 años, dejando un legado que marcó a generaciones dentro y fuera del país.
El fútbol paraguayo despide a uno de sus máximos referentes. Óscar Cardozo, conocido mundialmente como “Tacuara”, anunció oficialmente su retiro de la actividad profesional, poniendo punto final a una trayectoria que lo convirtió en uno de los delanteros más importantes en la historia del país.
La decisión llega luego de varios meses de incertidumbre tras su salida de Club Libertad, donde cerró su última etapa como futbolista. Aunque existía la ilusión de despedirse con la camiseta de Cerro Porteño, club del cual es hincha confeso, ese regreso no se concretó y terminó inclinando la balanza hacia el retiro definitivo.
A lo largo de su carrera, Tacuara dejó su huella en distintos equipos tanto en Paraguay como en el exterior. Pasó por clubes como Nacional, Newell’s Old Boys, Benfica, Olympiacos y Trabzonspor, además de su paso por Libertad, construyendo un recorrido internacional que lo posicionó como uno de los goleadores paraguayos más respetados.
Su etapa en el SL Benfica fue especialmente destacada, donde se convirtió en ídolo gracias a su capacidad goleadora y regularidad, dejando números que lo ubican entre los grandes delanteros de la historia del club. En cada equipo por el que pasó, su potencia, precisión y personalidad dentro del área marcaron la diferencia.
Con la Selección Paraguaya también escribió páginas importantes. Su gol en el Mundial, que permitió a Paraguay avanzar por primera vez a los cuartos de final, quedó grabado en la memoria colectiva como uno de los momentos más significativos del fútbol nacional.
Más allá de los títulos y estadísticas, el legado de Tacuara trasciende lo deportivo. Su figura representa una época, un estilo y una forma de entender el fútbol, donde el sacrificio y la contundencia fueron sus principales armas.
Hoy, el retiro de Óscar Cardozo marca el cierre de una etapa, pero también deja abierta una herencia que seguirá viva en cada hincha que celebró sus goles.
El fútbol paraguayo pierde a un goleador… pero gana una leyenda eterna.