Este 16 de mayo se recuerda un nuevo aniversario del fallecimiento de José Asunción Flores, uno de los nombres más trascendentales de la historia cultural paraguaya y creador de la Guarania, género que transformó para siempre la identidad musical del país.

José Asunción Flores dejó una huella imposible de borrar dentro de la música paraguaya. Su talento, sensibilidad y visión artística permitieron el nacimiento de la Guarania, un género que se convirtió en una expresión profunda de la identidad nacional y que continúa siendo una de las manifestaciones culturales más representativas del Paraguay.
Flores falleció el 16 de mayo de 1972 en Buenos Aires, Argentina, donde vivía en condición de exiliado político. El músico atravesaba complicaciones de salud derivadas del mal de Chagas, enfermedad que había contraído varios años antes y que terminó afectando seriamente su estado físico durante los últimos años de su vida.
Su historia estuvo marcada también por uno de los momentos más dolorosos de la vida política paraguaya. Durante el régimen de Alfredo Stroessner, el compositor no tuvo autorización para regresar a su país, incluso en medio de sus problemas de salud. La misma situación se extendió posteriormente a sus restos, cuya repatriación tampoco fue permitida en aquel momento.
Tras su fallecimiento, sus restos fueron sepultados inicialmente en Buenos Aires, permaneciendo lejos del país que inspiró gran parte de su obra musical. Recién en 1991, años después del fin de la dictadura, pudo concretarse el regreso de sus restos al Paraguay en medio de una multitudinaria recepción popular cargada de emoción y simbolismo.
Ese retorno representó una especie de reparación histórica para una de las figuras más importantes de la cultura paraguaya. Además del homenaje ciudadano, el Estado paraguayo le otorgó de manera póstuma la Orden Nacional del Mérito, reconociendo el enorme aporte cultural que realizó durante su vida.
Más de cinco décadas después de su partida, el legado de José Asunción Flores continúa vigente a través de sus composiciones y del impacto que tuvo sobre generaciones enteras de artistas paraguayos. Su música trascendió fronteras y convirtió a la Guarania en una voz capaz de expresar sentimientos, historias y la esencia misma de un pueblo.
A 54 años de su fallecimiento, Paraguay vuelve a recordar al hombre que convirtió la nostalgia, la sensibilidad y la identidad nacional en melodías que siguen emocionando al país entero.