La Albirroja derrotó 4-0 a Nicaragua en el Defensores del Chaco y cerró su preparación en casa con una verdadera fiesta. El equipo de Gustavo Alfaro recibió el cariño de todo un país antes de emprender el sueño mundialista.
Paraguay tuvo la despedida que soñaba antes de volver a una Copa del Mundo. En una noche cargada de emoción, color y sentimiento albirrojo, la Selección Nacional superó con autoridad por 4-0 a Nicaragua en el Defensores del Chaco, cerrando su preparación con una victoria que alimenta aún más la esperanza de los hinchas.
Desde mucho antes del pitazo inicial, quedó claro que no era un simple amistoso. La gente acompañó al plantel desde la concentración hasta el estadio, demostrando el enorme vínculo que volvió a construirse entre el equipo y el pueblo paraguayo después de años de espera para regresar al máximo escenario del fútbol.
Dentro de la cancha, la Albirroja respondió con personalidad y dominio absoluto. El equipo dirigido por Gustavo Alfaro tomó el control del partido desde el inicio y encontró rápidamente la ventaja con Alejandro “Kaku” Romero Gamarra, quien abrió el marcador desde el punto penal con una definición llena de calidad.
La única preocupación de la noche llegó con Julio Enciso, quien tuvo que abandonar el campo de juego entre lágrimas luego de sentir molestias tras una acción previa. La situación generó incertidumbre en medio de una jornada que hasta ese momento era completamente festiva.
Antes del descanso apareció otro de los referentes del equipo. Miguel Almirón recibió un gran pase de Diego Gómez, aceleró con su velocidad característica y definió cruzado para convertir el segundo tanto, provocando una nueva explosión de alegría en Sajonia.
En la segunda mitad, Paraguay cambió prácticamente todo el equipo, pero mantuvo la misma intensidad y ambición. Matías Galarza aprovechó una oportunidad dentro del área para marcar el tercero y minutos después Alexandro Maidana celebró su primer gol con la camiseta de la Selección, decretando el contundente 4-0.

El marcador incluso pudo ser más amplio por las situaciones generadas por la Albirroja, pero las intervenciones del arquero nicaragüense evitaron una diferencia mayor. Más allá del resultado, el equipo mostró energía, confianza y una mentalidad competitiva antes del gran desafío.
Con una goleada, un estadio entregado y el apoyo de millones de paraguayos, la Selección cerró una noche inolvidable. Ahora comienza el verdadero sueño: viajar al Mundial con la mochila cargada de ilusión y con un país entero empujando detrás.
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