El entrenador de la Selección Paraguaya habló antes del esperado debut en la Copa del Mundo 2026 y destacó la conexión única entre la Albirroja y un país que vuelve a ilusionarse después de 16 años.

Paraguay está a las puertas de volver a vivir una Copa del Mundo. Después de tres ediciones consecutivas de ausencia, la Albirroja regresa al escenario más importante del fútbol y Gustavo Alfaro dejó en claro que el plantel llega con una enorme motivación.
El entrenador argentino reconoció la dificultad del desafío que tendrá por delante la Selección Paraguaya, pero también remarcó la confianza y la ilusión que existe dentro del grupo para competir al máximo nivel.
“Sabemos que tenemos desafíos muy importantes por delante, que tenemos complejidades desde el punto de vista futbolístico, pero tenemos ilusiones muy fuertes para tratar de hacer el buen Mundial que Paraguay espera y que nosotros también esperamos hacer”, expresó Alfaro.
Desde su llegada, el técnico logró reconstruir un vínculo especial entre la Selección y los hinchas. La clasificación, la entrega del equipo y la identidad recuperada hicieron que el pueblo paraguayo vuelva a abrazar a la Albirroja como hacía mucho tiempo no sucedía.
“Mucho amor, mucha transferencia de sentimiento genuino. El país se ha relacionado de manera muy fuerte con la Selección, se ha identificado mucho”, destacó el entrenador sobre el apoyo recibido durante este proceso.
Para Alfaro, disputar nuevamente un Mundial representa mucho más que un logro deportivo. Es la oportunidad de devolverle una alegría a millones de paraguayos que esperaron durante 16 años para ver otra vez a su bandera en la máxima cita del fútbol.
“Para nosotros es una emoción muy linda, para todo el país. Después de 16 años esperando esta chance, tener esta oportunidad de venir a jugar una Copa del Mundo de nuevo y debutar contra uno de los anfitriones es algo muy lindo”, agregó.
La Albirroja debutará ante Estados Unidos con un objetivo claro: competir, defender su identidad y demostrar que vuelve al Mundial con ambición. De la mano de Alfaro, Paraguay empieza un nuevo sueño con la ilusión intacta y un país entero empujando detrás.