El futbolista neozelandés que se convirtió en una sensación en redes sociales durante la Copa del Mundo tendría acordada su llegada al Decano tras el certamen. Olimpia alimentó los rumores con un curioso guiño en sus plataformas oficiales.
Una de las historias más particulares del Mundial 2026 podría tener un inesperado capítulo en el fútbol paraguayo. Tim Payne, jugador de la Selección de Nueva Zelanda y protagonista de un enorme fenómeno viral en redes sociales, estaría muy cerca de convertirse en nuevo futbolista de Olimpia.
El mediocampista, titular en el empate mundialista de Nueva Zelanda frente a Irán, habría llegado a un acuerdo para incorporarse al conjunto franjeado una vez finalizada su participación en la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá.
Payne se convirtió en una de las grandes curiosidades del torneo luego de una campaña impulsada por usuarios de redes sociales que buscaba apoyar al supuesto jugador “menos conocido” de la competencia. La iniciativa terminó explotando a nivel internacional y transformó al futbolista en una verdadera celebridad digital.
El impacto fue tan grande que el neozelandés pasó a acumular millones de seguidores, alcanzando una exposición inesperada para un jugador que hasta hace poco era desconocido para gran parte del público futbolero mundial.
En medio de los rumores, la cuenta oficial de Olimpia encendió la ilusión de sus hinchas al publicar un misterioso mensaje acompañado únicamente por la bandera de Nueva Zelanda, generando una ola de comentarios y especulaciones.
Posteriormente, la información sobre la posible llegada del jugador al Decano fue confirmada por el periodista Arturo Máximo Rubin, de Fútbol a lo Grande y Radio Monumental, aumentando todavía más la expectativa.
Más allá del fenómeno mediático que lo rodea, Olimpia sumaría a un futbolista mundialista que llega con una exposición internacional pocas veces vista en el fútbol paraguayo.
De concretarse la operación, Tim Payne pasaría de ser una de las historias virales más llamativas del Mundial a vestir la camiseta del club más ganador del país, en uno de los movimientos más sorpresivos del mercado local.
