La continuidad de Gustavo Alfaro como entrenador de la Selección Paraguaya podría comenzar a definirse en los próximos días. Mientras la dirigencia mantiene absoluta reserva y no aparecen otros candidatos, el buen cierre de su vínculo, el rendimiento conseguido y la proximidad de nuevos amistosos hacen que todos los caminos conduzcan nuevamente al técnico argentino.
El futuro del banco de la Selección Paraguaya continúa rodeado de silencio, pero precisamente esa ausencia de novedades comienza a convertirse en una señal. El contrato de Gustavo Alfaro llegó a su final en buenos términos después de una gestión convincente y una participación mundialista que dejó sensaciones positivas, mientras hasta ahora no trascendió ningún otro nombre como posible candidato para hacerse cargo de la Albirroja.
Las conversaciones por una eventual continuidad habían comenzado incluso antes del Mundial, aunque posteriormente las partes optaron por bajar el tono de las negociaciones para no interferir con la competencia. Alfaro, además, manifestó en diferentes oportunidades sentirse cómodo en Paraguay y consiguió construir una relación positiva con buena parte de la afición. Con ese escenario, la posibilidad de alcanzar un nuevo acuerdo permanece abierta y podría resolverse próximamente.
El calendario también empieza a ejercer presión sobre cualquier definición. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre está pendiente de aprobación una serie de cuatro amistosos internacionales que se disputarían en el exterior, a los que posteriormente se sumarían los compromisos correspondientes a las fechas de noviembre. Con partidos cada vez más próximos, recurrir a un entrenador interino para atravesar ese periodo parecería una alternativa poco conveniente.
Alfaro cuenta además con una ventaja determinante frente a cualquier eventual reemplazante: conoce profundamente al plantel, posee una base de trabajo consolidada y tendría disponibles a los futbolistas que actúan en el exterior. Su continuidad reduciría considerablemente la necesidad de improvisaciones en una etapa que debería servir para seguir desarrollando lo construido y comenzar a proyectar el próximo ciclo de la selección.
Mientras se aguarda una definición en la Albirroja, los clubes paraguayos afrontan también semanas cargadas de desafíos internacionales. Recoleta se prepara para visitar a Boca Juniors por la Copa Sudamericana, enfrentando a un equipo argentino que reforzó su plantilla y cuya incorporación de mayor impacto fue el ecuatoriano Enner Valencia. El delantero, de 36 años, llega como una de las apuestas importantes de un conjunto que busca elevar su rendimiento. Del otro lado, el cuadro paraguayo llega respaldado por una campaña que ya generó reconocimiento tras superar anteriormente a Santos y San Lorenzo.
En el fútbol paraguayo también comienza a observarse otro efecto dejado por el Mundial: una mayor intención de dar continuidad al juego y reducir las interrupciones provocadas por contactos menores o caídas exageradas. El árbitro paraguayo Juan Gabriel Benítez destacó esa tendencia luego de su experiencia mundialista y señaló que el objetivo pasa por mejorar el ritmo y la dinámica de los encuentros.
Así, entre los compromisos internacionales de los clubes y los cambios que comienzan a trasladarse al torneo doméstico, la gran incógnita continúa instalada en la Selección Paraguaya. No existe todavía un anuncio oficial, pero tampoco aparece públicamente una alternativa a Alfaro. Con nuevos compromisos acercándose, una base ya construida y el entrenador familiarizado con el plantel, el silencio dirigencial hace que la posibilidad de su continuidad cobre cada vez mayor fuerza.
