Cada último sábado de febrero, el país rinde homenaje al tereré, una de las tradiciones más arraigadas y representativas de la identidad cultural paraguaya.
El Día Nacional del Tereré se conmemora cada último sábado de febrero y se convirtió en una fecha clave para celebrar una costumbre que atraviesa generaciones. Más que una bebida refrescante, el tereré es un símbolo de encuentro, amistad y pertenencia que forma parte del día a día de millones de paraguayos.
Declarado patrimonio cultural, el tereré no solo se disfruta en los días de calor intenso, sino que acompaña jornadas laborales, reuniones familiares y encuentros entre amigos. Compartir la guampa y la bombilla representa un gesto de confianza y comunidad, una tradición que trasciende lo gastronómico para instalarse en el corazón de la identidad nacional.
La preparación también tiene su ritual: la yerba mate, el agua fría y las hierbas medicinales conocidas como “yuyos” forman una combinación que no solo refresca, sino que aporta propiedades digestivas y energizantes. Cada región y cada familia tiene su receta preferida, lo que convierte al tereré en una experiencia diversa y profundamente personal.

En los últimos años, la bebida ganó reconocimiento internacional y fue inscrita por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, consolidando su valor más allá de las fronteras paraguayas. Este reconocimiento reforzó el orgullo por una tradición que ya era emblema nacional.
Durante esta fecha, se organizan actividades culturales, festivales y encuentros comunitarios en distintos puntos del país. Las redes sociales también se llenan de fotos y mensajes celebrando al tereré como un ícono que representa frescura, resistencia al calor y, sobre todo, unión.
El Día Nacional del Tereré no solo invita a brindar con agua fría y yerba, sino a reafirmar una costumbre que forma parte de la esencia paraguaya. Porque en cada ronda de tereré hay historia, identidad y un lazo que conecta a todo un país.