El icónico músico y compositor paraguayo, reconocido como «Tesoro Humano Vivo», celebra un nuevo año de vida con un legado imborrable en la cultura nacional.
El gran Quemil Yambay, uno de los máximos exponentes de la música paraguaya, cumple hoy 87 años. Nacido en 1938 en Tupa’ora, jurisdicción de Caraguatay, su talento, carisma y habilidades inigualables lo convirtieron en un referente indiscutible del folclore nacional.
Desde pequeño, Quemil mostró su pasión por la música. En su infancia en Alfonso Tranquera, solía animar las reuniones familiares con sus canciones. A los 16 años, dejó su hogar para perseguir su sueño de dedicarse al arte. En 1960, formó un dúo con Pablo Barrios, y al año siguiente nació el legendario conjunto Los Alfonsinos, emblema del purahéi jahe’o.
Su legado musical está marcado por composiciones inolvidables como “Lorito Óga”, “Lidia Mariana”, entre muchas otras. Además, su destreza para imitar sonidos de hasta 100 animales diferentes le otorgó un sello único, convirtiéndose en uno de los mayores atractivos de sus interpretaciones.
A lo largo de su carrera, Quemil ha recibido múltiples reconocimientos, destacándose el otorgado por la UNESCO, que lo declaró «Tesoro Humano Vivo» y «Patrimonio Cultural Inmaterial». Además, fue condecorado con los títulos de Maestro del Arte, Orden Nacional del Mérito en el Grado de Gran Cruz y Orden Nacional al Mérito Comuneros.
Aunque por razones de salud tuvo que retirarse de los escenarios, su música sigue más viva que nunca. En pleno 2025, sus canciones continúan sonando en hogares, festivales y radios, reafirmando que su arte ha trascendido generaciones.
Con 87 años de vida y un legado imborrable, Quemil Yambay sigue siendo una institución viva de la música paraguaya, dejando una huella eterna en la historia del país.
¡Feliz cumpleaños, maestro!