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Tereré: La herencia viva que compartimos en cada ronda

Hoy, en el Día del Té, celebramos esta tradición única que es parte del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

El Tereré es un ritual ancestral paraguayo que une generaciones, sana el cuerpo y fortalece el alma.

No es solo té. En Paraguay, el tereré es historia, es identidad, es comunidad. Esta bebida típica, preparada con agua fría y pohã ñana —las hierbas medicinales que crecen en la tierra guaraní— representa mucho más que una simple infusión: es un símbolo de sabiduría ancestral que se transmite de boca en boca y de mano en mano.

En cada ronda de tereré se comparten valores que van más allá del sabor: respeto, escucha, cuidado, generosidad. Es un lenguaje sin palabras que conecta a las personas, sin importar su edad, su lugar o su historia. Porque tomar tereré es también detenerse, mirar al otro, intercambiar saberes, calmar el cuerpo y nutrir el espíritu.

Y en el centro de esta tradición están ellas: las yuyeras. Mujeres guardianas del conocimiento natural que saben exactamente qué planta sirve para el dolor, la fiebre, el estrés o el amor. Ellas son las bibliotecas vivas de nuestro país, con siglos de memoria vegetal entre sus manos, defendiendo un legado que nos sana.

Por eso, este 21 de mayo, en el marco del Día Internacional del Té, Paraguay celebra con orgullo su bebida nacional —declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2020— no como una moda, sino como una herencia viva que resiste, evoluciona y se reinventa.

Mientras el mundo habla de tés importados, en Paraguay celebramos lo nuestro: el tereré con yuyos, con historia, con identidad. Porque donde hay una ronda de tereré, hay cultura. Hay país.

¿Con quién compartiste tu última ronda?

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