El triunfo 1-0 ante Cerro Porteño por la sexta fecha del Apertura 2026 no solo dejó a Olimpia en la cima, sino que amplió a diez partidos su invicto en La Nueva Olla, una racha que ya marca época en el Superclásico.
Olimpia volvió a salir fortalecido de territorio azulgrana y reafirmó una tendencia que se viene consolidando desde hace varios años. La victoria de este sábado ante Cerro Porteño no fue un hecho aislado, sino la prolongación de una racha que ya alcanza los diez partidos sin derrotas en el estadio General Pablo Rojas. En un escenario históricamente hostil, el Decano ha sabido encontrar comodidad y resultados.
El último festejo cerrista en su propia casa frente a Olimpia se remonta al 31 de octubre de 2021. Aquella tarde, por la fecha 17 del torneo Clausura, Cerro se impuso 1-0 con un potente remate de Claudio Aquino desde fuera del área. Desde entonces, el clásico en Barrio Obrero ha tenido un guion muy distinto al que acostumbraba escribir el local.
Tras ese antecedente, se disputaron diez compromisos más en La Nueva Olla, incluyendo un cruce por Copa Libertadores. El balance refleja una superioridad franjeada sostenida: cinco empates y cinco victorias para Olimpia, números que evidencian una capacidad competitiva que va más allá de un resultado puntual. El equipo ha sabido adaptarse a distintos contextos, técnicos y planteles, manteniendo una regularidad que impacta directamente en el ánimo clásico.
El triunfo más reciente, con el cabezazo decisivo de Richard Ortiz, volvió a demostrar que el Decano encuentra respuestas en los momentos determinantes. Más que una cuestión estadística, la racha tiene un peso simbólico: ganar o al menos no perder de manera constante en el estadio del rival fortalece la identidad competitiva y erosiona la confianza del adversario.
En este tipo de partidos, donde la presión ambiental y la expectativa mediática suelen jugar un papel determinante, Olimpia ha mostrado templanza y oficio. La capacidad para sostener resultados en La Nueva Olla habla de un equipo que entiende cómo administrar emociones y tiempos, incluso cuando no es protagonista en la posesión.
Diez partidos invicto en casa ajena no es un dato menor. Es una señal clara de dominio reciente en el clásico y un mensaje que trasciende una fecha puntual del campeonato. Mientras el Apertura 2026 avanza, el Decano no solo suma puntos: sigue consolidando una racha que ya se convirtió en parte central de la narrativa moderna del Superclásico paraguayo.
