La estrella brasileña sorprendió en un evento en París con un rostro muy distinto al habitual, generando debate sobre su transformación estética.

Anitta volvió a ser tendencia, pero esta vez no fue por un nuevo hit, sino por su imagen. La cantante brasileña apareció en un evento en París y dejó a todos boquiabiertos: su rostro lucía mucho más joven, con una nariz diferente y un estilo que rápidamente desató rumores de nuevas cirugías. Las fotos recorrieron el mundo y el “antes y después” se volvió viral.
Si bien no es novedad que Anitta pase por el quirófano —ella misma ha contado públicamente que se hizo rinoplastias, bichectomía, liposucción, reducción mamaria y retoques en mentón y mandíbula—, esta vez el cambio parece haber ido aún más lejos. Medios brasileños aseguran que ya suma más de 50 intervenciones entre cirugías y procedimientos estéticos.
Las redes explotaron con comentarios a favor y en contra: “¿Soy el único que piensa que no es Anitta?”, “Perdió su esencia”, “Ahora parece una influencer genérica”, pero también hubo quienes defendieron su decisión de cambiar: “Está hermosa, que haga lo que quiera con su cuerpo”.
Por el momento, Anitta no dio declaraciones al respecto, aunque sus nuevas fotos parecen hablar por sí solas. A lo largo de su carrera, la artista ha demostrado ser dueña de su imagen y no teme romper moldes ni desafiar lo que se espera de una figura pública. La polémica reabre el debate sobre las presiones estéticas que enfrentan las celebridades y hasta dónde llegan los límites de la autoimagen.
Anitta —Larissa de Macedo Machado— nació en Río de Janeiro en 1993 y se convirtió en ícono del pop brasileño con “Show das Poderosas”. Desde entonces, llevó su carrera a nivel global, colaborando con artistas de primer nivel y conquistando escenarios internacionales. Hoy, a los 32 años, sigue reinventándose y marcando agenda, incluso cuando lo que genera no es musical, sino visual.
