Cristiano Ronaldo apareció en el momento justo con un gol de penal y Gonçalo Ramos marcó en tiempo de descuento para darle a Portugal un sufrido triunfo por 2-1 sobre Croacia, clasificándolo a los octavos de final del Mundial 2026 tras un partido cargado de emoción, polémicas y dramatismo.
Portugal tuvo que exigirse al máximo para superar a una combativa selección croata que estuvo muy cerca de dar uno de los grandes golpes de los dieciseisavos de final. En un duelo disputado en Toronto, el conjunto dirigido por Roberto Martínez reaccionó cuando parecía contra las cuerdas y terminó celebrando una clasificación que llegó recién en los minutos finales.
El encuentro cambió de ritmo en el segundo tiempo. Croacia abrió el marcador gracias a Ivan Perisic, que aprovechó un descuido defensivo para poner en ventaja a los balcánicos y alimentar la ilusión de eliminar a uno de los candidatos del torneo. El equipo de Zlatko Dalić administró la diferencia durante varios pasajes, obligando a Portugal a adelantar sus líneas y asumir mayores riesgos.
La respuesta portuguesa llegó a través de su máximo referente. Cristiano Ronaldo igualó el compromiso desde el punto penal tras una infracción sancionada luego de la revisión del VAR, firmando así un gol que mantuvo con vida a su selección y devolvió la confianza a un equipo que hasta ese momento encontraba muy pocos espacios para vulnerar la defensa rival.
Cuando todo parecía encaminado al tiempo suplementario, apareció Gonçalo Ramos para desatar la locura. En el cuarto minuto de adición conectó de cabeza un preciso centro desde la izquierda y selló el 2-1 definitivo, desatando el festejo portugués y apagando las esperanzas croatas. Minutos después, Croacia llegó a convertir el empate, pero la acción fue anulada por posición adelantada tras la intervención de la tecnología, en una de las jugadas más discutidas de la jornada.

Más allá de la clasificación, Portugal dejó sensaciones encontradas. El equipo volvió a evidenciar algunos problemas de funcionamiento colectivo y sufrió más de lo esperado frente a un rival que vendió muy cara su eliminación. Sin embargo, la jerarquía de sus principales figuras volvió a marcar la diferencia en un momento decisivo del campeonato.
Ahora, el conjunto luso tendrá un desafío de enorme exigencia en los octavos de final, donde protagonizará un atractivo clásico ibérico frente a España. El duelo enfrentará a dos de las selecciones más talentosas del torneo y promete convertirse en uno de los partidos más esperados de la siguiente ronda, con el sueño mundialista todavía intacto para Cristiano Ronaldo y compañía.