El artista argentino sorprendió al subir al escenario con la histórica banda punk y cantar “Ya no sos igual”, en una postal que encendió al público del festival en Asunción.
Una de las postales más memorables que dejó el festival Rock al Puerto en Asunción fue protagonizada por Dillom, uno de los referentes actuales de la música urbana, junto a la mítica banda punk 2 Minutos. El encuentro intergeneracional se dio en plena noche del sábado, cuando el joven músico subió al escenario para corear con el Mosca Velázquez uno de los himnos más emblemáticos del punk argentino: “Ya no sos igual”.
La escena fue una bomba de energía. Dillom, sin remera y desatado, compartió micrófono con el legendario Mosca, en un gesto que desató la ovación de miles de personas. El momento fue captado por varios fanáticos, que no tardaron en viralizarlo en redes. Fue una postal que sintetizó el espíritu del festival: conexión, irreverencia y puro rock.



El festival, que se llevó a cabo en el Puerto de Asunción, reunió a figuras de peso como Las Pelotas, Bersuit Vergarabat, Los Tipitos, El Zar, y varios artistas locales. Pero el cruce entre Dillom y 2 Minutos se convirtió en uno de los momentos más comentados de toda la jornada.
La banda de Valentín Alsina tiene una historia de puentes con las nuevas generaciones. Ya en 2022 habían relanzado “Ya no sos igual” junto a Trueno y Campino (de Die Toten Hosen), en una versión que reavivó el clásico punk con nuevas voces y una producción actualizada. Aquella colaboración también iba a incluir a Wos, quien finalmente no pudo sumarse por cuestiones de agenda. Aun así, la versión con Trueno fue un éxito: “Esa es la diferencia entre la gorra y la visera”, recordó la banda sobre su aporte.
Durante su paso por Asunción, Dillom no solo dejó claro que domina el escenario, sino que también entiende el peso de los íconos musicales que lo preceden. Su aparición en el show de 2 Minutos no fue solo un gesto de admiración, sino una declaración generacional: la nueva escena también lleva la llama del punk, aunque lo haga con nuevas formas, estéticas y sonidos.
Con este cruce inesperado, Rock al Puerto demostró una vez más que el espíritu del rock no entiende de etiquetas ni de edades. Y que cuando artistas de distintas generaciones se encuentran en el escenario, la magia sucede.
