El entrenador argentino llevó a Paraguay desde una profunda crisis hasta los octavos de final del Mundial 2026. Tras clasificar a la Albirroja después de 16 años y eliminar a Alemania, el técnico reafirma una filosofía basada en el trabajo, la convicción y la fe en lo imposible antes del gran desafío frente a Francia.

Cuando Gustavo Alfaro asumió la conducción de la Selección Paraguaya en 2024, la realidad era completamente distinta a la que vive hoy la Albirroja. El equipo atravesaba una crisis deportiva, venía de una decepcionante Copa América y estaba lejos de los puestos de clasificación al Mundial. Menos de dos años después, Paraguay no solo volvió a una Copa del Mundo tras 16 años de ausencia, sino que ya está instalado en los octavos de final luego de protagonizar una histórica eliminación de Alemania.
Fiel a su estilo, el entrenador argentino atribuye este presente a un proceso cuidadosamente construido. «Lo peor que me pueden decir es que soy un improvisado. Yo no improviso. Antes de tomar una decisión la pienso mil veces, le doy vuelta cien veces, planteo todas las hipótesis posibles y después tomo la decisión», afirmó en la antesala del compromiso frente a Francia.
La transformación paraguaya no fue casualidad. Bajo su conducción, la Albirroja logró triunfos históricos frente a Brasil y Argentina durante las Eliminatorias Sudamericanas y selló un regreso mundialista que parecía improbable. Ya en la Copa del Mundo, el equipo dejó atrás el duro debut frente a Estados Unidos, venció a Turquía jugando todo un tiempo con un futbolista menos, avanzó desde la fase de grupos y luego sorprendió al mundo eliminando a Alemania en una dramática definición por penales.
La capacidad de Alfaro para asumir desafíos complejos no es nueva. Su carrera está marcada por gestas deportivas como la conquista de la Copa Sudamericana y el torneo Clausura argentino con Arsenal de Sarandí, además de haber clasificado a Ecuador al Mundial de Catar 2022 cuando pocos creían posible esa clasificación. Esa trayectoria le valió el apodo de «El cazador de utopías imposibles», nombre que también lleva uno de sus libros y que resume la filosofía con la que afronta cada proyecto.
Su metodología, basada en el análisis táctico, las largas charlas motivacionales y una fuerte conexión con el grupo, generó críticas en distintos momentos. Incluso el histórico arquero José Luis Chilavert cuestionó públicamente su trabajo. Sin embargo, los resultados obtenidos con Paraguay fortalecieron la credibilidad de un entrenador que nunca renunció a sus convicciones y que hoy cuenta con el respaldo de un plantel convencido de su propuesta.
Ahora, el siguiente desafío será Francia, una de las grandes favoritas al título. Lejos de modificar su manera de pensar, Alfaro volvió a dejar una frase que refleja su mentalidad antes del trascendental encuentro: «Cuando veas la sombra de un gigante, no te asustes. Fijate dónde está el sol, porque puede ser la sombra que proyecta un enano». Una declaración que resume el espíritu con el que Paraguay buscará seguir haciendo historia en el Mundial 2026.