Nathan Seastrand, conocido en redes como “El Yankiguayo”, llamó al sector privado a apostar por nuevas expediciones en el Chaco Paraguayo para revalorizar su cultura, naturaleza y comunidades.
El instagramer estadounidense Nathan Seastrand, radicado desde hace cuatro años en Paraguay y popularmente conocido como “El Yankiguayo”, volvió a generar conversación en redes sociales tras instar públicamente a las marcas a invertir en iniciativas vinculadas al Chaco Paraguayo. Desde sus plataformas digitales, el creador de contenido promueve activamente la cultura chaqueña, su biodiversidad y el estilo de vida de sus habitantes.
Más allá de presentar al Chaco como un destino turístico, Seastrand plantea una mirada más profunda. Enfatiza la riqueza natural del territorio, el valor de sus comunidades y la necesidad de que más paraguayos conozcan esa región que, según él, sigue siendo desconocida para muchos. Su discurso combina admiración por el paisaje con una invitación directa al sector empresarial para involucrarse.
En una publicación reciente, el influencer propuso retomar el modelo de expediciones que en décadas pasadas eran frecuentes en distintos contextos históricos. Como ejemplo, mencionó de manera informal a la marca de cigarrillos Kentucky, sugiriendo que compañías privadas podrían patrocinar iniciativas similares. “Necesitamos marcas de cigarrillos para esponsorear otra vez a expediciones así. Kentucky? Vamos? Jajaaja. Sería purete #cameltrophy”, escribió en tono distendido, generando amplia repercusión.
El posteo no pasó desapercibido y abrió debate en redes. Mientras algunos celebraron la idea de volver a posicionar al Chaco en el centro de proyectos de exploración y visibilidad, otros cuestionaron el tipo de marcas mencionadas como posibles patrocinadores. El comentario, aunque con tono humorístico, logró instalar nuevamente el tema en la agenda digital.
Además de impulsar expediciones, Seastrand también alertó sobre los riesgos que enfrentan la flora, la fauna y comunidades como el pueblo ayoreo. Su mensaje no se limita a la promoción, sino que incorpora una dimensión de concienciación ambiental y cultural, insistiendo en la necesidad de preservar el patrimonio natural del territorio.
El Yankiguayo insiste en que el Chaco no es solo una postal exótica, sino un espacio vivo que merece atención sostenida, inversión responsable y respeto por sus comunidades. La pregunta ahora es si el sector privado tomará el guante y convertirá la conversación digital en acciones concretas sobre el terreno.
