El proceso continúa. Después de varias semanas de incertidumbre sobre su futuro, Gustavo Alfaro seguirá como director técnico de la Selección Paraguaya, con la mirada puesta en los próximos grandes desafíos de la Albirroja: la Copa América y el camino hacia el Mundial 2030.

La historia entre Gustavo Alfaro y la Selección Paraguaya tendrá un nuevo capítulo. El entrenador argentino continuará al frente de la Albirroja y dará continuidad al proceso que consiguió devolver a Paraguay a una Copa del Mundo después de 16 años de ausencia.
La permanencia del entrenador era uno de los principales objetivos de la Asociación Paraguaya de Fútbol después del Mundial 2026. El presidente de la APF, Robert Harrison, había manifestado públicamente que tanto la dirigencia como los propios futbolistas pretendían que Alfaro siguiera comandando al seleccionado nacional.
La continuidad, sin embargo, necesitó su tiempo. Después de la eliminación mundialista ante Francia, Alfaro reconoció que debía descansar, conversar con su familia y analizar qué condiciones necesitaba el fútbol paraguayo para profundizar el proyecto. Incluso sostuvo que lo realizado hasta el Mundial 2026 no sería suficiente pensando en 2030.
Con Alfaro al frente, Paraguay consiguió cambiar radicalmente su panorama deportivo. El argentino asumió en agosto de 2024 con una Albirroja complicada en las Eliminatorias y terminó consiguiendo la clasificación directa al Mundial 2026, devolviendo al país a la máxima competencia después de más de una década y media.
El desafío ahora será transformar aquella recuperación en un proyecto sostenido. Alfaro ya había planteado la necesidad de profundizar el trabajo en diferentes áreas del fútbol paraguayo, incluyendo las categorías formativas y una planificación a largo plazo que permita ampliar la base de futbolistas disponibles para la Selección.
La próxima etapa tendrá además nuevos nombres, recambio generacional y la obligación de mantener la competitividad conseguida durante el primer ciclo. Paraguay tendrá diferentes compromisos internacionales antes de afrontar nuevamente las grandes competencias continentales.
La Copa América aparece como uno de los objetivos importantes de esta nueva etapa, pero el horizonte más lejano apunta inevitablemente hacia la Copa del Mundo 2030, que tendrá a Paraguay como uno de sus países anfitriones.
De esta manera, la Albirroja apuesta por la continuidad en lugar de comenzar nuevamente desde cero. Gustavo Alfaro seguirá siendo el conductor de un proyecto que recuperó la ilusión del fútbol paraguayo y que ahora buscará dar un nuevo paso hacia 2030.