La icónica banda neoyorquina pone fin a seis años de espera con el lanzamiento de «Reality Awaits». El disco fue producido por Rick Rubin en Costa Rica e inaugura una nueva etapa para The Strokes, que además se prepara para una gira internacional por Estados Unidos y Europa.
The Strokes finalmente rompieron un silencio discográfico de seis años con el lanzamiento de Reality Awaits, su nuevo álbum de estudio, publicado a través de Cult Records y RCA Records. La llegada del material representa un acontecimiento significativo para el rock contemporáneo: pocas bandas del cambio de siglo conservan una influencia tan visible y, al mismo tiempo, cargan con una expectativa tan elevada cada vez que deciden volver. Desde su irrupción en 2001, el grupo neoyorquino no solamente desarrolló una discografía reconocible, sino que ayudó a redefinir la estética, la actitud y el sonido de toda una generación.
El nuevo disco encuentra nuevamente a la banda trabajando con Rick Rubin, productor del celebrado The New Abnormal, lanzado en 2020. Aquella colaboración resultó fundamental para que The Strokes recuperara una sensación de cohesión después de años marcados por proyectos individuales, tensiones internas y largos intervalos entre álbumes. Volver a Rubin sugiere que el grupo no quiso comenzar desde cero, sino profundizar una dinámica creativa que ya había logrado devolverle espontaneidad, confianza y una renovada curiosidad musical.
Las primeras sesiones de Reality Awaits tuvieron lugar en Costa Rica, lejos de Nueva York y de los espacios habitualmente asociados con la historia de la banda. La elección del entorno parece haber cumplido una función más profunda que la de ofrecer un estudio diferente: trabajar alejados de las rutinas y del peso simbólico de su ciudad permitió que los músicos se concentraran en el intercambio creativo. Posteriormente, The Strokes y Rubin continuaron reuniéndose en distintos puntos del mundo para completar el álbum donde surgiera la inspiración, convirtiendo el proceso en una experiencia abierta, itinerante y menos condicionada por un único espacio de grabación.
Los sencillos “Going Shopping” y “Falling out of Love” funcionan como las primeras puertas de entrada al universo del disco y rápidamente encontraron una respuesta favorable entre los seguidores. Incluso desde sus títulos aparece una mirada puesta en acciones y emociones aparentemente cotidianas: consumir, desplazarse, enamorarse y dejar de hacerlo. Esa observación de la vida diaria ha sido una constante en la escritura de Julian Casablancas, quien suele utilizar imágenes sencillas para exponer contradicciones emocionales, desencanto, ironía y una sensación de extrañamiento frente al mundo moderno.
“Falling out of Love” tuvo su presentación televisiva en The Late Show with Stephen Colbert, en una de las últimas actuaciones musicales del programa. La elección de ese escenario reforzó el carácter de acontecimiento del regreso: The Strokes continúa siendo una banda capaz de ocupar espacios centrales de la cultura popular sin comportarse como una maquinaria promocional convencional. Su presencia pública sigue siendo medida, y precisamente por eso cada aparición adquiere una dimensión mayor entre una audiencia acostumbrada a esperar largos periodos para conocer sus próximos movimientos.

El videoclip de “Going Shopping” confirma que el grupo conserva el humor seco, la irreverencia y el gusto por las referencias culturales que han acompañado su carrera. La pieza rinde homenaje al recordado video de “You Can Call Me Al”, de Paul Simon, y cuenta con la participación de Walton Goggins en el lugar que originalmente ocupaba Chevy Chase. Como el actor se encontraba filmando en las Islas Canarias, Julian Casablancas y parte del equipo viajaron hasta Tenerife para concretar la colaboración. El resultado conecta dos épocas del videoclip musical mediante una reinterpretación que no busca copiar el original, sino jugar con su memoria desde la personalidad de la banda.
La dimensión audiovisual del proyecto se amplía con ** In Transit: Part II **, el cortometraje dirigido por Johann Rashid durante las sesiones en Costa Rica. La producción funciona como continuación de In Transit, documental de 2004 que capturó a The Strokes durante una etapa decisiva de su ascenso. Retomar aquel título más de dos décadas después genera un contraste inevitable: en la primera entrega aparecía una banda joven desplazándose a gran velocidad mientras descubría el alcance de su éxito; ahora vemos a músicos experimentados tratando de preservar el impulso creativo después de haber transformado el rock y sobrevivido al peso de esa influencia.
Esa relación entre pasado y presente parece ser uno de los núcleos simbólicos de Reality Awaits. The Strokes no puede grabar un álbum sin que cada nueva canción sea comparada con Is This It, pero tampoco tendría sentido exigirle que recree indefinidamente el sonido de su juventud. Su desafío actual consiste en conservar la economía, la tensión y la identidad que hicieron reconocible a la banda mientras permite que sus integrantes reflejen el paso del tiempo. La realidad a la que alude el título podría entenderse, precisamente, como la aceptación de que ya no son aquellos jóvenes que aparecieron en Nueva York a comienzos del milenio, aunque todavía comparten una química que ninguna de sus carreras paralelas puede reproducir por separado.

El lanzamiento antecede una amplia gira internacional que llevará al grupo por algunos de los escenarios más importantes de Estados Unidos y Europa. Entre las fechas sobresale el concierto en Flushing Meadows Corona Park, su primera gran presentación como cabeza de cartel en Nueva York después de varios años, acompañados por Beach House, TV on the Radio y Fcukers. También ofrecerán dos noches en el O2 de Londres y pasarán por el Accor Arena de París, el Ziggo Dome de Ámsterdam y el Climate Pledge Arena de Seattle. La dimensión de estos recintos confirma que The Strokes dejó hace tiempo de pertenecer únicamente al circuito independiente: hoy ocupa el lugar de una banda generacional capaz de convertir su regreso en una celebración masiva.
Reality Awaits llega, entonces, con una doble responsabilidad. Debe responder a seis años de expectativa y, al mismo tiempo, evitar quedar atrapado en la nostalgia que rodea a casi todas las reuniones o regresos del rock. The Strokes parece enfrentar esa tensión recurriendo a lo que mejor sabe hacer: entrar a una habitación, confiar en la interacción entre sus cinco integrantes y construir canciones que suenan familiares sin ser simples reproducciones de su pasado. Después de más de dos décadas de carrera, su mayor triunfo quizás ya no sea volver a cambiar el rumbo del género, sino demostrar que todavía puede producir música relevante, imprevisible y genuinamente necesaria.

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