Los sexólogos han indicado que no tener sexo constantemente ocasiona que disminuya la actividad física y sobre todo comencemos a comer mal.
La relación entre la falta de sexo y el aumento de peso ha sido objeto de interés para la ciencia, y algunos estudios respaldan la idea de que una vida sexual poco activa puede tener un impacto en el peso corporal. Aunque puede sonar a mito urbano, esta afirmación tiene bases científicas que apuntan a cómo el sexo contribuye al bienestar físico y mental.
Para empezar, el acto sexual es una actividad física en sí misma, y durante las relaciones íntimas se queman calorías, de hecho, entre 100 y 200 calorías en media hora, dependiendo de la intensidad. Así, la falta de actividad sexual puede significar menos gasto calórico en el día a día, lo cual, en personas con un estilo de vida sedentario, podría contribuir a un incremento gradual de peso.
Pero el impacto va más allá de las calorías quemadas: el sexo estimula la producción de hormonas como la oxitocina y la serotonina, ambas relacionadas con el buen humor y la reducción del estrés. Además, durante el sexo se liberan endorfinas, que no solo ayudan a la sensación de bienestar, sino que también disminuyen los niveles de cortisol, la hormona del estrés. El cortisol, cuando está elevado de forma crónica, ha demostrado tener un efecto directo en el aumento de peso, especialmente en la acumulación de grasa abdominal.
Estudios recientes han mostrado también que una vida sexual activa contribuye a mejorar la regulación de los niveles de azúcar en la sangre y a reducir la presión arterial, factores que indirectamente se asocian con el control del peso. La actividad sexual frecuente ayuda a mantener el equilibrio hormonal, lo que también puede influir en el metabolismo.
Por otro lado, la falta de sexo podría afectar el sueño, ya que el acto sexual ayuda a liberar prolactina, una hormona que favorece el descanso y el sueño profundo. La falta de un sueño reparador está relacionada con el aumento del apetito y el deseo de consumir alimentos ricos en azúcar y grasas, lo que puede contribuir al aumento de peso.
Sin embargo, es importante aclarar que la relación entre falta de sexo y aumento de peso no es directa y no se aplica igual para todos. Existen muchos factores que influyen en el peso corporal, incluyendo la genética, el estilo de vida y otros hábitos de salud. Aun así, la ciencia respalda que la actividad sexual regular puede tener efectos positivos no solo en la salud emocional, sino también en el metabolismo y en el control del peso.
En conclusión, aunque la falta de sexo por sí sola no necesariamente provoca aumento de peso, puede contribuir indirectamente a factores que facilitan el almacenamiento de grasa. Así que, además de fortalecer vínculos afectivos, mantener una vida sexual activa es beneficioso para el cuerpo y la mente. ¡Una razón más para cuidar también esta parte de nuestra salud!