La última superluna extrema del año se verá entre el 3 y el 5 de diciembre y no volverá a repetirse por casi dos décadas.

La Luna Fría de diciembre será un espectáculo astronómico excepcional: no solo cerrará el calendario lunar de 2025, sino que también será la última superluna “extrema” que veremos hasta el año 2042. El fenómeno alcanzará su punto máximo el 4 de diciembre, cuando el satélite se ubique en su posición más cercana a la Tierra y despliegue un brillo mucho más intenso de lo habitual.
Entre el 3 y el 5 de diciembre, la Luna se verá prácticamente completa en gran parte de Sudamérica, aunque en nuestra región aparecerá más baja en el horizonte debido al ciclo lunar de 18,6 años conocido como standstill, que en 2024 y 2025 atraviesa su fase más marcada. Esta inclinación extrema hará que la Luna de diciembre sea especialmente grande y anaranjada desde países del hemisferio sur.
Este evento combina dos fenómenos: una superluna, por coincidir la fase llena con el perigeo, y un standstill mayor, que lleva al satélite a posiciones más extremas en el cielo. Como resultado, la Luna podrá verse hasta un 15% más brillante y un 8% más grande que una Luna llena común, ofreciendo una oportunidad ideal para quienes disfrutan de la observación astronómica y la fotografía nocturna.
El motivo por el cual no volveremos a observar una superluna tan extrema hasta dentro de 17 años se relaciona con este ciclo orbital que altera la declinación lunar. En este caso, la Luna Fría cae exactamente en el punto más intenso del standstill, convirtiéndola en la última de su tipo hasta 2042.
El nombre Luna Fría proviene de pueblos originarios de Norteamérica, que identificaban esta fase con la llegada del invierno y las noches más largas. Sin embargo, en distintos calendarios también se conoce como Luna de la Noche Larga, Luna de Yule y, en el hemisferio sur, como Luna de Fresa o Luna de Miel, asociadas a los ciclos agrícolas estivales.