El piloto británico confirmó con profundo dolor la muerte de su perro, al que consideraba un verdadero amigo y parte esencial de su vida.
Lewis Hamilton atraviesa un momento de gran tristeza tras anunciar el fallecimiento de Roscoe, su fiel bulldog que durante años lo acompañó dentro y fuera de las pistas. El siete veces campeón del mundo compartió en redes sociales un emotivo mensaje en el que reveló que su mascota había estado luchando contra una neumonía, permaneciendo con soporte vital durante cuatro días antes de despedirse definitivamente.
Hamilton contó que sostuvo a Roscoe en sus últimos momentos y lo describió como un “alma hermosa, un ángel y un verdadero amigo”, destacando que haberlo llevado a su vida fue una de las mejores decisiones que tomó. “Siempre atesoraré cada recuerdo contigo”, expresó el piloto, quien recibió de inmediato miles de mensajes de apoyo de fanáticos y colegas del automovilismo.
Un ícono dentro y fuera de la F1
Roscoe era mucho más que una mascota: era una presencia habitual en los circuitos y un verdadero ícono en la comunidad de la Fórmula 1, con más de 1,3 millones de seguidores en Instagram. Su simpatía y las constantes apariciones junto a Hamilton lo convirtieron en una figura entrañable para los fans.
Además de acompañar a su dueño en las carreras, participó en campañas y proyectos relacionados con el deporte, siempre como un símbolo de lealtad y ternura. Tras conocerse la noticia, pilotos, equipos y fanáticos de todo el mundo enviaron mensajes de apoyo y condolencias, despidiendo al perro que se ganó un lugar en la historia del automovilismo moderno.
