Lionel Messi protagonizó una entrevista sin filtros en Luzu TV donde habló de su vida familiar, su personalidad y sus hábitos cotidianos. Desde Miami, el capitán argentino dejó frases sinceras que mostraron un costado poco habitual lejos del fútbol.
El inicio de la nueva temporada de Nadie dice Nada, el ciclo de streaming de Luzu TV conducido por Nicolás Occhiato y Diego Leuco, tuvo un estreno de alto impacto con una entrevista exclusiva a Lionel Messi. La charla fue grabada en las instalaciones del Chase Stadium, en Miami, y mostró a un Messi relajado, auténtico y dispuesto a hablar sin el clásico cassette del futbolista.
Durante la entrevista, Messi se refirió extensamente a su vida familiar junto a Antonela Roccuzzo y sus hijos Thiago, Mateo y Ciro. Contó que en su casa “viven con la pelota”, que el fútbol está presente todo el tiempo y que cada uno de sus hijos tiene una relación distinta con el juego. Mateo, según explicó, es el más creativo y amante de los firuletes, mientras que Thiago se parece más a él en su forma de ser, y Ciro comparte rasgos con su mamá.
También habló de una de sus características más marcadas: su obsesión por el orden. Messi confesó que siempre fue extremadamente prolijo, que prepara su ropa con anticipación antes de entrenar y que no le gusta que le toquen sus cosas. Incluso contó que con el paso del tiempo terminó influyendo en Antonela, quien al principio era mucho más desordenada, hasta que ambos quedaron “al mismo nivel”.
En el plano emocional, el capitán argentino se definió como una persona poco demostrativa, aunque aclaró que sí se considera romántico. Dijo que le gustan los detalles, que suele dejar pequeños regalos en el día a día y que su forma de amar pasa más por las acciones que por las palabras. Reconoció que Antonela es mucho más expresiva que él y que incluso tuvieron charlas porque ella sentía que había dejado de ser tan demostrativa debido a su carácter más frío.
Uno de los momentos más comentados de la entrevista llegó cuando Messi habló de su personalidad y se describió como “más raro que la m…”. Contó que disfruta mucho de estar solo, que necesita momentos de tranquilidad y que, a veces, el movimiento constante de la casa con tres chicos corriendo lo termina saturando. Esa necesidad de soledad forma parte de su equilibrio personal.
Messi también se refirió a su estado de ánimo y a su forma de manejar las emociones. Explicó que es muy estructurado, que se enoja cuando le cambian los planes del día y que no suele comunicar lo que siente. Reconoció que no hace terapia desde su etapa en Barcelona y que tiende a guardarse los problemas para adentro, una característica que, según él, fue cambiando con el tiempo, aunque no del todo.
En el plano deportivo, confesó que siempre fue muy crítico consigo mismo y que durante gran parte de su carrera necesitó la aprobación de su padre. Contó que al terminar los partidos solía preguntarle directamente qué le había parecido su rendimiento, una muestra del vínculo profundo y exigente que marcó su crecimiento como futbolista.
Otro tramo importante de la entrevista estuvo dedicado a su infancia y al tratamiento médico que debió realizar cuando era niño. Messi recordó que comenzó el tratamiento en Newell’s, que era muy costoso y que hubo muchas complicaciones administrativas que afectaron a su familia, especialmente a su madre. Aclaró que el club no fue el problema, sino ciertas personas dentro de la institución, y que ese contexto terminó siendo clave para que apareciera la posibilidad de irse a Barcelona, algo que inicialmente no estaba en los planes.
La charla también tuvo espacio para anécdotas fuera del fútbol, como su encuentro con Charly García en River. Messi contó que no lo conocía personalmente y que cuando lo vio quedó impactado por su energía y su presencia, describiendo el momento como algo inexplicable y muy especial.
En un tono más distendido, Messi sorprendió al contar hábitos cotidianos que rápidamente se viralizaron. Reveló que le gusta el vino y que muchas veces lo toma con Sprite, especialmente por el calor, porque “pasa mejor”. Una confesión simple que reforzó la imagen de un Messi cercano y sin poses.
Por último, habló de su consumo cultural y mediático. Contó que disfruta ver series junto a Antonela, que una de las últimas que miraron fue Envidiosa, que consume mucho contenido a través de clips en redes sociales y que pasa bastante tiempo en TikTok. Además, admitió que sigue programas como LAM y MasterChef Celebrity Argentina para mantenerse informado y al día, comparándose en ese aspecto con su madre.
La entrevista dejó un retrato completo de Lionel Messi lejos de la cancha: un hombre estructurado, sensible, familiar, con manías, contradicciones y gustos simples. Un ídolo mundial que, por un rato, dejó de ser el mejor jugador del planeta para mostrarse como una persona común, sincera y profundamente humana.
