Olimpia se quedó con el superclásico paraguayo tras remontar un partido que comenzó perdiendo ante Cerro Porteño. Eduardo Delmás y Hugo Sandoval marcaron los goles del 2-1 en el Defensores del Chaco y le dieron al Franjeado un triunfo que representa un importante impulso después del golpe sufrido en la Copa Sudamericana.
Olimpia volvió a sonreír en el partido que más necesitaba ganar. El Decano derrotó 2-1 a Cerro Porteño por la sexta fecha del torneo Clausura, luego de comenzar abajo en el marcador y construir una remontada que terminó premiando al equipo que mostró mayor iniciativa durante buena parte del encuentro.
El resultado adquiere todavía más importancia por el momento que atravesaban los dos tradicionales rivales. Ambos llegaban golpeados después de sus respectivos tropiezos internacionales: Olimpia en la Copa Sudamericana y Cerro Porteño en la Copa Libertadores. En el campeonato local, sin embargo, el Franjeado consiguió reaccionar y encadenó su segunda victoria consecutiva.
Desde el comienzo fue Olimpia el equipo que asumió el protagonismo. El conjunto decano apostó por la intensidad y encontró especialmente por la banda izquierda una vía para complicar a su rival. La velocidad y el juego dinámico le permitieron instalarse repetidamente en campo azulgrana, aunque durante la primera mitad le faltó precisión para transformar ese dominio en goles.
Cerro, en contrapartida, resistió los avances y consiguió algo que parecía improbable por el desarrollo del encuentro: irse al descanso en ventaja. Sobre el cierre de la primera etapa apareció Alexis Cañete, quien aprovechó una de las escasas oportunidades ofensivas del Ciclón y resolvió con una gran definición para establecer el 1-0.

Olimpia reaccionó y dio vuelta el clásico
La historia cambió en el segundo tiempo. Los ajustes realizados por Olimpia encontraron una respuesta inmediata y Romeo Benítez adquirió mayor protagonismo sobre la izquierda, convirtiéndose en uno de los principales generadores del juego ofensivo franjeado.
En cuestión de menos de cinco minutos, el Decano transformó completamente el marcador. Primero apareció Eduardo Delmás, una de las grandes figuras del clásico, para establecer el empate y devolverle al equipo el premio que hasta entonces no había conseguido traducir en el resultado.
La remontada se completó rápidamente con Hugo Sandoval, quien prácticamente no necesitó adaptación al partido: en su primera intervención consiguió marcar el segundo y desató la celebración olimpista en el Defensores del Chaco.
Cerro nunca consiguió corregir los problemas que Olimpia había detectado sobre el sector derecho de su defensa. El Franjeado insistió precisamente por esa zona y terminó encontrando allí las acciones que cambiaron definitivamente el encuentro.
Después del 2-1, el Azulgrana tampoco consiguió construir una reacción suficiente para recuperar el partido. A las dificultades defensivas se sumó la falta de determinación para imponer un juego más agresivo y llevar a Olimpia hacia su propio campo.

Un triunfo que vale más que tres puntos
Para Olimpia, ganar un clásico siempre tiene un significado particular, pero hacerlo en este contexto puede representar un importante golpe anímico para lo que viene. El equipo necesitaba recuperarse después de su tropiezo internacional y encontró la respuesta frente a su adversario histórico.
El rendimiento colectivo también deja argumentos para recuperar confianza. El Decano fue superior durante diferentes pasajes, generó las situaciones necesarias y, a diferencia de lo sucedido durante la primera mitad, consiguió acompañar su dominio con efectividad después del descanso.

La contracara es Cerro Porteño. El Ciclón vuelve a marcharse golpeado después de otro resultado adverso y profundiza un momento en el que no consigue encontrar respuestas tanto en el plano internacional como en el campeonato paraguayo.
Olimpia, mientras tanto, vuelve a concentrar sus energías en la pelea por el Clausura con dos triunfos consecutivos y el impulso emocional de haber derrotado a Cerro Porteño. El clásico terminó siendo el bálsamo que necesitaba el Franjeado y otro golpe para un Ciclón que continúa buscando la manera de reaccionar.
