El Decano venció 2-0 a Sportivo Luqueño en Ciudad del Este y arrancó con el pie derecho el quinto ciclo de su histórico entrenador.

Olimpia volvió a sonreír en el campeonato y lo hizo en el momento justo. Bajo la conducción de Ever Hugo Almeida, el equipo franjeado superó 2-0 a Sportivo Luqueño en el estadio Antonio Aranda de Ciudad del Este, firmando un inicio ideal para el nuevo ciclo del experimentado entrenador.
Desde el arranque se notó la mano del DT. Almeida propuso un esquema táctico que, si bien mantiene similitudes con sus procesos anteriores, mostró un equipo más ordenado, con doble volante de recuperación y transiciones rápidas que le permitieron generar peligro. Esa estrategia encontró recompensa con una arremetida de Iván Leguizamón, uno de los más participativos en ataque, que abrió el camino para el primer gol.
El tanto de Richard Ortiz desde el punto penal le dio tranquilidad al Decano, que a partir de allí manejó el trámite con inteligencia. Incluso cuando quedó con un hombre menos tras la expulsión de Gustavo Vargas en la segunda etapa, el equipo mantuvo la concentración y defendió lejos de su arco, impidiendo que el rival pudiera generar acciones de peligro claras.

Sportivo Luqueño intentó reaccionar, pero careció de ideas en los últimos metros. Sus aproximaciones se diluyeron por falta de organización y por la mala ejecución de las jugadas de balón detenido, lo que facilitó la tarea defensiva de un Olimpia que se mostró sólido en todas sus líneas.
Con el ingreso de Fernando Cardozo, el equipo ganó en elaboración y pudo sentenciar el partido. Una gran combinación entre el mediocampista, Morales y Adrián Alcaraz terminó en el segundo gol, que selló la victoria y dejó sin reacción a un Luqueño que terminó presionando sin claridad ni convicción.
El triunfo representa mucho más que tres puntos: es el primer paso en el reacomodo que Almeida busca darle al equipo. Su propuesta apunta a fortalecer la defensa con solidaridad y sacrificio, equilibrar experiencia y juventud, y priorizar la eficacia por sobre el espectáculo, una fórmula que ya le dio buenos resultados en el pasado.
Para el DT, volver a Olimpia siempre es un desafío especial. Este quinto ciclo llega en un momento en que el club necesita recuperar confianza y protagonismo en el torneo, y el estreno con victoria es un impulso anímico clave para lo que viene.
Del lado de Luqueño, la derrota expone nuevamente las dificultades colectivas que arrastra el equipo en generación ofensiva. La falta de contundencia le está costando puntos valiosos en el campeonato, algo que el cuerpo técnico deberá resolver si quiere mantenerse competitivo.
Con esta victoria, Olimpia da señales de que está listo para pelear y dejar atrás los altibajos que marcaron el inicio de la temporada. Almeida vuelve a ilusionar a la hinchada franjeada con un proyecto que combina experiencia, pragmatismo y jerarquía en busca de resultados inmediatos.
El Decano ahora se enfoca en su próximo compromiso, con la intención de consolidar este nuevo impulso y seguir sumando triunfos que lo acerquen a los primeros lugares de la tabla. La era Almeida V comenzó con el pie derecho y la hinchada ya sueña con que este ciclo traiga nuevas alegrías.