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Olveira ahogó el grito azulgrana en un clásico vibrante

Cerro Porteño y Olimpia empataron 1-1 en La Nueva Olla. El arquero franjeado fue la gran figura al atajar dos penales y sostener a un Olimpia con nueve jugadores.

El superclásico del fútbol paraguayo volvió a estar a la altura de su historia, ofreciendo noventa minutos de pura adrenalina. Olimpia sorprendió temprano con un cabezazo de Hugo Quintana, que aprovechó una distracción defensiva para poner el 1-0 y silenciar a Barrio Obrero. Cerro Porteño reaccionó, dominó el juego y se adueñó de la posesión, pero el conjunto franjeado resistió con orden y oficio, apostando al contragolpe como principal arma.

La expulsión de Abel Paredes a los 32 minutos por una agresión sin pelota cambió el rumbo del encuentro. Con uno menos, Olimpia se replegó y el Ciclón adelantó líneas, generando peligro con Velázquez y Morel, aunque sin eficacia frente a un inspirado Olveira. El arquero uruguayo comenzó a erigirse como protagonista con tapadas decisivas que mantuvieron la mínima ventaja de los visitantes.

El segundo tiempo tuvo tintes de epopeya. A los 72’, el VAR sancionó penal para Cerro por falta de David Martínez sobre Iturbe. Jonatan Torres tuvo la oportunidad de empatar, pero Olveira se lució tapando el remate y también su repetición tras una invasión. La Nueva Olla contenía la respiración, pero el esfuerzo azulgrana encontró su premio: Cecilio Domínguez metió un centro milimétrico y Aliseda, con una definición quirúrgica, selló el 1-1 que desató la locura.

El cierre fue una batalla de nervios. Olimpia se quedó con nueve tras la expulsión de Richard Ortiz, pero resistió como pudo ante la arremetida final de Cerro, que lo intentó hasta el último segundo sin poder quebrar la igualdad. Fue un clásico intenso, con sabor a victoria para el Decano y gusto amargo para el Ciclón, que dejó escapar puntos vitales en la lucha por el título.

Un empate con aroma a hazaña franjeada

Para Olimpia, el punto vale más que oro. Con dos hombres menos y su arquero en modo gigante, el equipo de Diego Aguirre logró sostener el resultado en una de las canchas más difíciles del país. La defensa mostró carácter, el mediocampo se sacrificó y Olveira fue el héroe absoluto, transformando cada intervención en un grito de alivio para la parcialidad franjeada.

Del lado azulgrana, las sensaciones son distintas. Cerro fue superior en volumen de juego, tuvo las chances más claras y jugó casi una hora con un futbolista más, pero volvió a padecer la falta de efectividad. Jonatan Torres no pudo romper el arco rival y la ansiedad le pasó factura al equipo en los momentos decisivos.

El empate deja al Ciclón a tres puntos del líder y con la obligación de reaccionar rápidamente en las fechas que restan. Olimpia, en cambio, se va con la frente en alto y la certeza de haber protagonizado una noche épica en la que, más allá del marcador, volvió a demostrar orgullo, garra y resistencia.

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