La Albirroja no pudo sostener el ritmo del rival y terminó perdiendo 2-1 en un amistoso marcado por la intensidad local.

La Selección Paraguaya volvió a presentarse tras la gira asiática y se encontró con un desafío exigente ante un Estados Unidos que impuso condiciones desde el arranque. En el Subaru Park de Pensilvania, el equipo de Gustavo Alfaro mostró una formación con varios cambios y un funcionamiento que nunca llegó a acomodarse del todo. El conjunto norteamericano asumió el protagonismo desde el primer minuto, se adueñó de la posesión y encontró espacios con facilidad ante un Paraguay que tardó en asentarse en el campo.
Apenas iniciado el encuentro, la presión alta de los dirigidos por Mauricio Pochettino se hizo notar. Una desatención defensiva en un tiro de esquina permitió que Max Arfsten metiera un envío al corazón del área que Gio Reyna transformó en el 1-0 con un cabezazo inatajable. El golpe madrugador obligó a Paraguay a reaccionar rápido, aunque el equipo visitante no lograba sostener el balón ni generar asociaciones limpias en mitad de cancha para evitar el dominio estadounidense.
La Albirroja, sin embargo, encontró el empate en una jugada aislada que mostró la calidad de Miguel Almirón. El atacante encaró por derecha, llegó hasta la línea final y lanzó un centro preciso para que Alex Arce apareciera por el segundo palo y definiera de cabeza. Ese gol le devolvió algo de aire al conjunto guaraní, pero no cambió demasiado el desarrollo del partido, ya que Estados Unidos siguió llevando el control y presionando con insistencia en la salida.
En la segunda mitad, el trámite se mantuvo casi sin modificaciones. El cuadro local volvió a manejar los tiempos, recuperó rápido la pelota y aprovechó la falta de conexión en el mediocampo paraguayo. Los intentos individuales de Almirón y los apoyos de Julio Enciso fueron insuficientes para generar peligro real, mientras que Estados Unidos continuó castigando cada pérdida con transiciones veloces y ataques directos sobre el área de Orlando Gill.
El 2-1 llegó tras un error en salida de Juan Cáceres, que permitió que Folarin Balogun quedara en posición favorable para definir con potencia. Paraguay intentó reaccionar en los minutos finales, incluso exigiendo al arquero Matt Freese con un remate de media distancia, pero la claridad nunca apareció. Sobre el cierre, una discusión por un lateral derivó en la expulsión de Omar Alderete desde el banco, en una imagen que reflejó la frustración del equipo. Ahora, la Selección se enfocará en su próximo amistoso, programado para el 18 de noviembre ante México.
Un duelo que expuso falencias y dejó tareas pendientes
Más allá del resultado, el encuentro dejó en evidencia algunos problemas que Paraguay deberá resolver para los compromisos que se acercan. La falta de fluidez en la construcción del juego y la dificultad para evitar errores en salida volvieron a ser factores determinantes, especialmente frente a un rival que presiona alto y no concede espacios. La Albirroja mostró esfuerzo para sostener el ritmo, pero careció de volumen ofensivo y precisión en las transiciones, dos aspectos clave que marcaron la diferencia en el desarrollo del partido.
Estados Unidos, por su parte, exhibió un funcionamiento sólido y una identidad clara. Con una mitad de cancha dinámica y laterales que permanentemente se sumaron al ataque, generó superioridades y mantuvo a Paraguay replegado durante buena parte del encuentro. Ese control territorial y físico condicionó a los dirigidos por Alfaro, que solo encontraron momentos de alivio gracias a acciones individuales y contragolpes esporádicos.
A nivel defensivo, Paraguay tuvo una tarea irregular: si bien evitó que Estados Unidos generara numerosas situaciones claras, cada desconcentración terminó costando demasiado caro. La jugada del segundo gol, producto de una pérdida innecesaria, volvió a evidenciar la necesidad de corregir la toma de decisiones bajo presión, un aspecto que se repitió a lo largo del partido.
De cara al próximo duelo ante México, el seleccionado paraguayo deberá ajustar funcionamiento, recuperar solidez y encontrar sociedades más efectivas en ataque. El amistoso en Pensilvania deja más preguntas que certezas, pero también un margen amplio para corregir, evaluar variantes y reafirmar la identidad que Gustavo Alfaro busca consolidar antes del próximo calendario competitivo.