La conductora atraviesa un nuevo momento personal y, aunque mantiene el perfil bajo, su vínculo con el basquetbolista Vicenzo Ochipinti ya genera repercusión.
Patty Orué vuelve a estar en el centro de la escena, pero esta vez por su presente sentimental. En las últimas semanas comenzaron a circular versiones sobre un posible romance, luego de que la conductora fuera vista en distintos espacios públicos acompañada de un joven, despertando la curiosidad del ambiente mediático.
Con el correr de los días, la información fue tomando fuerza hasta que desde el programa televisivo Kaos confirmaron que se trata de Vicenzo “Vicho” Ochipinti, basquetbolista del club Olimpia. Según se comentó, la relación sería reciente y ambos estarían transitando una etapa inicial, conociéndose y compartiendo momentos lejos de la exposición constante.
A pesar de la repercusión, Orué ha optado por mantener el silencio. En sus redes sociales no hay señales del vínculo y la conductora evita referirse públicamente al tema, apostando por un perfil bajo en una etapa que, según allegados, prefiere vivir con tranquilidad.
El interés en torno a la relación también crece por la diferencia de edad entre ambos, ya que Patty tiene 39 años y el jugador 27. Sin embargo, desde su entorno destacan que eso no representa un obstáculo y que lo importante es el bienestar emocional de la conductora, quien atravesó momentos difíciles tras su separación anterior.

De hecho, voces cercanas resaltan que este nuevo capítulo llega en un momento especial para Orué, quien ha demostrado fortaleza en lo profesional y personal. La posibilidad de volver a apostar por el amor es vista como una señal positiva en su proceso.
Mientras tanto, el vínculo continúa desarrollándose con discreción. Aunque ya no es un secreto en el ambiente, todo indica que ambos prefieren avanzar paso a paso, sin apresurar definiciones ni exponerse más de lo necesario.
Así, Patty Orué inicia una nueva etapa en su vida, marcada por la ilusión y la prudencia, dejando que el tiempo y las experiencias definan el rumbo de una historia que recién comienza.