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«Sé Valiente»: El amor se enfrenta al miedo en medio de la guerra

Marcelo Torcida presenta una película que une el genocidio de la Guerra de la Triple Alianza con la batalla interior de un adolescente que descubre en el amor la fuerza para resistir.

En pleno fuego de la contienda más dolorosa de nuestra historia, Sé Valiente abre un espacio para mirar no solo la violencia bélica, sino también la intimidad de los sentimientos humanos. La historia de Gabino, un joven campesino que carga con el trauma de haber sido atacado por un yaguareté, se convierte en un espejo de todos los adolescentes que alguna vez enfrentaron la vida sin haber conocido todavía el amor pleno.

El filme se dedica a ellos: a los que dieron su vida sin haber probado un beso, a los que lucharon entre la inocencia y la tragedia. Con una narrativa cargada de simbolismos y emociones, Marcelo Torcida propone un relato que recuerda que en medio de la guerra, el amor puede ser el único refugio verdadero.

La guerra exterior y la interior

La trama coloca al miedo como motor de la historia. Gabino, asediado por la inminencia del enemigo y por la desilusión de descubrir que su hermano visita en secreto a Getrudi, la joven aborigen que le devuelve la esperanza, atraviesa una paradoja constante: escapar o resistir. El temor lo condiciona, pero el amor lo empuja a sobreponerse.

La presencia del yaguareté, como recuerdo traumático, funciona en la película como metáfora de aquellas heridas que nunca terminan de cerrarse. Representa lo ancestral, lo propio de nuestras tierras, aquello que nos marca, nos condiciona y, al mismo tiempo, nos prepara para sobrevivir.

En ese cruce de emociones, Sé Valiente abre una conversación con el presente. La historia de la Guerra Grande se convierte en un espejo para las nuevas generaciones, recordando que la resiliencia de un pueblo no se explica solo por sus armas, sino también por la capacidad de encontrar ternura incluso en medio del horror.

La mirada profunda de Marcelo Torcida

El director de esta nueva película paraguaya compartió de forma exclusica con Web Dia las claves de su obra y reflexionó sobre el miedo, la ternura y la memoria desglosados en un trama que promete atravesar los corazones de quiénes la vean.

–La película refleja un conflicto histórico pero también una lucha interior. ¿Qué peso tuvo para vos retratar el miedo como motor humano dentro de un contexto bélico?

Las batallas, los combates, son antes que nada interiores. De la codicia, de los complejos no resueltos y, sobre todo, de los miedos, nacen las guerras. Pero también existe un antídoto: el amor.

–En Sé Valiente el amor aparece como respuesta al horror de la guerra. ¿Qué lugar creés que tiene la ternura en medio de la violencia y la desesperanza?

La ternura es una de las manifestaciones del amor, pero hay guerras que no se ganan con ternura, sino con determinación y renuncias. En la Guerra Guazú fueron nuestras mujeres quienes, con amor y resiliencia, sostuvieron la cultura y la identidad. El mal nunca tiene la última palabra.

–Gabino es un adolescente que enfrenta la guerra sin haber conocido aún el amor pleno. ¿Cómo pensaste esta paradoja al construir el personaje?

Hoy mismo hay niños sin infancias doradas, enfrentando la adversidad sin escapatoria. Como Gabino, muchos encuentran fuerzas en un gesto, en una caricia, en el recordatorio de que existe esperanza.

La figura del yaguareté funciona como una herida del pasado y como metáfora del miedo. ¿Cómo surgió esta elección simbólica en la narrativa?

El yaguareté es ancestral, propio de nuestras tierras. Representa cómo la historia nos marca y condiciona. Aunque no nos mate, deja huellas. Todos llevamos esas marcas, pero de ellas también surgen nuestras fortalezas.

–La película homenajea a jóvenes que dieron su vida por el país. ¿Qué diálogo buscás abrir con las nuevas generaciones a través de esta historia?

Es necesario recordar de dónde venimos para saber hacia dónde vamos. No podemos ser arrastrados por modas foráneas y olvidar los sacrificios que construyeron esta nación. Sé Valiente es un aporte para que los paraguayos miremos lo que somos y reconozcamos el valor de quienes nos precedieron.

Un mensaje que trasciende generaciones

Sé Valiente no se limita a contar una historia de guerra. Es un puente entre pasado y presente, entre jóvenes de ayer y de hoy. La película recuerda que las cicatrices de la historia pueden ser duras, pero también son semillas de aprendizaje y fortaleza.

La propuesta de Marcelo Torcida nos invita a pensar en la memoria no como un peso, sino como un legado que empuja a los pueblos hacia adelante. El miedo, lejos de ser negado, es mostrado como parte de lo humano; el amor, como esa fuerza capaz de vencerlo.

El homenaje a los adolescentes que murieron en la Guerra Grande sin haber conocido el amor no es solo un gesto de memoria, sino también un llamado a valorar la vida, la identidad y la cultura que heredamos. En un tiempo donde las modas y las influencias externas marcan el rumbo, Sé Valiente propone volver a mirar lo propio.

Así, el filme no solo rescata la historia, sino que siembra futuro. Porque recuerda que, aunque la guerra busque aniquilar, el amor siempre encuentra la manera de volver a florecer.

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