El fenómeno, catalogado como el más intenso desde 2003, provocó auroras boreales en regiones poco habituales y generó impactos en sistemas tecnológicos a nivel global.
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Durante la noche del 20 de enero, el Sol liberó una de las tormentas solares más intensas registradas en las últimas dos décadas, un evento que captó la atención de la comunidad científica y del público en general. La potente eyección de partículas cargadas alcanzó la Tierra y produjo un espectáculo visual poco común, con auroras boreales visibles en zonas donde normalmente no se observan este tipo de fenómenos.
Según el Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC), la tormenta fue clasificada en nivel S4 dentro de una escala de cinco, una categoría considerada poco frecuente y que no se registraba desde el año 2003. Este tipo de eventos se produce cuando una intensa actividad solar libera radiación y partículas que interactúan con el campo magnético terrestre.
El impacto no fue solo visual. Las autoridades informaron posibles interferencias en sistemas tecnológicos sensibles, como comunicaciones de alta frecuencia, navegación por satélite, vuelos en rutas polares y algunas operaciones espaciales. También se registró un aumento en la exposición a radiación para astronautas que se encuentran fuera de la protección total de la atmósfera terrestre.



Desde la NASA, aclararon que este tipo de tormentas no representa un peligro directo para las personas en la superficie del planeta, ya que el campo magnético y la atmósfera actúan como un escudo natural frente a la radiación solar. Sin embargo, remarcaron la importancia de monitorear estos eventos por su impacto potencial en la infraestructura tecnológica.


Las imágenes de auroras boreales captadas en regiones de Europa Occidental, Rusia, Ucrania y América del Norte recorrieron el mundo en pocas horas, reflejando la magnitud de un fenómeno que recordó la enorme influencia del Sol sobre la Tierra. Para los especialistas, este evento refuerza la necesidad de seguir de cerca el comportamiento solar en un período de alta actividad.
