El exmandatario uruguayo falleció a los 89 años, tras una valiente batalla contra el cáncer de esófago. Fue un ícono de la izquierda latinoamericana y un referente mundial por su estilo de vida austero.
El mundo despide a José «Pepe» Mujica, el expresidente uruguayo que se convirtió en un símbolo de humildad y lucha social. El carismático líder, conocido como «el presidente más pobre del mundo» por su estilo de vida sencillo y su cercanía con el pueblo, falleció este martes a los 89 años, tras una larga batalla contra el cáncer de esófago.
El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, confirmó la noticia, recordando a Mujica como un referente de la izquierda latinoamericana y un político que nunca dejó de lado sus principios. Su enfermedad, diagnosticada en abril de 2024, avanzó rápidamente hasta entrar en una fase terminal a comienzos de este año, cuando el propio Mujica decidió dejar los tratamientos para enfocarse en su calidad de vida.
Un líder único
Mujica, quien gobernó Uruguay entre 2010 y 2015, se destacó por su estilo directo, su filosofía de vida austera y su profundo compromiso con las causas sociales. Vivía en una modesta chacra en las afueras de Montevideo junto a su esposa, la senadora Lucía Topolansky, y donaba gran parte de su salario presidencial a organizaciones sociales. Esta elección personal le valió el respeto de millones alrededor del mundo.
Aunque a menudo se le asocia con la izquierda, Mujica nunca se definió como un político convencional. Su mensaje de empatía, justicia social y rechazo al consumismo resonó con jóvenes y adultos por igual, convirtiéndolo en una figura admirada más allá de las fronteras de su pequeño país.
Un legado para la historia
Mujica, nacido el 20 de mayo de 1935, pasó gran parte de su juventud como guerrillero del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros, grupo armado de izquierda que se enfrentó a la dictadura uruguaya en las décadas de 1960 y 1970. Pasó casi 15 años en prisión, incluyendo largos períodos de aislamiento, antes de ser liberado tras el retorno de la democracia en 1985.
Tras su salida de la presidencia, Mujica continuó activo en la política, siendo elegido senador en 2014 y 2019, aunque renunció a su banca en 2020 para enfocarse en la militancia popular y la reflexión sobre los grandes desafíos globales.
En sus últimos años, Mujica participó en numerosos eventos internacionales, compartiendo escenarios con líderes jóvenes y activistas de todo el mundo. En 2023, fue parte de un encuentro con jóvenes de la Concertación Nacional, donde recordó su juventud, su generación y su deseo de cambiar el mundo.
Despedida sencilla, como su vida
Mujica, fiel a su estilo, dejó claro en vida que no quería homenajes pomposos ni despedidas grandilocuentes. «Apenas una flor y una lágrima, si es que alguien me quiere recordar», dijo en una de sus últimas entrevistas.
Con su partida, América Latina pierde a uno de sus líderes más genuinos y cercanos, un político que desafió las convenciones y se convirtió en leyenda por vivir con lo justo y luchar siempre por los que menos tienen.
