Un grupo de jóvenes entre 25 y 31 años desafió el dominio español y marcó el inicio de la independencia del Paraguay el 14 y 15 de mayo de 1811.
La independencia del Paraguay, celebrada cada 14 y 15 de mayo, es un capítulo fundamental de la historia latinoamericana, gestado principalmente por jóvenes visionarios que, sin tener un plan claro para el futuro del país, se atrevieron a desafiar el dominio colonial y encendieron la chispa de la libertad.
Según el historiador Fabián Chamorro, estos patriotas, que en su mayoría tenían entre 25 y 26 años, dieron el primer paso hacia la independencia con una idea sencilla pero valiente: destituir al gobernador español Bernardo de Velasco. Entre ellos se destacaban nombres como Pedro Juan Caballero, Mauricio José Troche y Fernando de la Mora, que, junto al líder del grupo, Fulgencio Yegros, de 31 años, y José Gaspar Rodríguez de Francia, de 45, tomaron decisiones cruciales que definirían el destino del país.
Un movimiento joven y audaz
Estos jóvenes próceres no eran experimentados militares ni políticos consumados. Habían nacido entre 1785 y 1786, y para 1811 solo conocían un Paraguay sometido al dominio español. Sin embargo, compartían una creciente insatisfacción con el poder colonial y un deseo de cambio que se volvió incontenible.
Chamorro explica que, en realidad, los líderes de la independencia paraguaya no tenían un plan concreto para la nación más allá de deshacerse de Velasco. «Primero era sacarle de por medio y después ver qué hacer», señala el historiador, subrayando que el objetivo inicial era simplemente liberar a Paraguay de la influencia directa de Buenos Aires y España.
El contexto de una ciudad pequeña
En 1811, Asunción no era la ciudad extensa que conocemos hoy. Sus límites se extendían desde las calles Colón hasta Independencia Nacional, pasando por Oliva y Cerro Corá. Alrededor de la capital existían pequeñas villas como Trinidad y Lambaré, que consistían en apenas unas pocas cuadras.
Fue en este pequeño pero vibrante núcleo urbano donde los próceres comenzaron a conspirar, reuniéndose en varias casas para evitar despertar sospechas. Una de las más conocidas es la Casa de la Independencia, en la esquina de 14 de Mayo y Presidente Franco, que fue testigo de muchos de los planes revolucionarios. Sin embargo, Chamorro aclara que no fue la única sede de estas reuniones. Había otros puntos de encuentro, algunos de los cuales ya no existen, como una casa en la calle Chile, frente al actual Ministerio de Hacienda.
El triunfo de la independencia
Cuando finalmente lograron destituir a Velasco, los líderes paraguayos entendieron que era necesario consolidar el poder para evitar represalias. Por eso, el doctor José Gaspar Rodríguez de Francia impulsó un gobierno tripartito que incluyó a dos españoles, una táctica para apaciguar a los colonos y evitar conflictos armados.
Sin embargo, una vez que la amenaza de contraataque desapareció, el triunvirato se disolvió y se estableció el primer gobierno paraguayo independiente. Con esto, Paraguay se convirtió en uno de los primeros países sudamericanos en cortar definitivamente sus lazos con España, sin sufrir una invasión militar extranjera como las que enfrentaron otras naciones de la región.
Un legado de valentía
Hoy, a 214 años de aquella histórica gesta, los paraguayos siguen recordando a esos jóvenes que, con coraje y determinación, cambiaron el curso de su historia. Aunque sus nombres no siempre ocupen los titulares de los libros de historia, su legado sigue vivo en cada rincón del país que ayudaron a liberar.
Fuente: Ultima Hora
